La discusión por la sucesión de Frank-Walter Steinmeier se aceleró esta semana en Alemania y expuso una pulseada dentro de la Unión entre la CDU y la CSU. El segundo mandato del presidente federal terminará en marzo de 2027 y la Bundesversammlung elegirá a su reemplazo el 30 de enero. Por ahora, el dato político más fuerte es otro: por primera vez, la posibilidad concreta de que una mujer llegue al cargo ocupa el centro de la negociación.
Ilse Aigner, la carta de la CSU
La candidata más instalada es Ilse Aigner, presidente del Parlamento de Baviera y exministra federal. El jefe de la CSU y primer ministro bávaro, Markus Söder, impulsó su nombre hace meses y volvió a defenderlo en los últimos días. Aigner reúne experiencia ejecutiva y parlamentaria y ya ejerce una función institucional de perfil suprapartidario.

Su candidatura también genera simpatías fuera de la CSU. Dirigentes del SPD, entre ellos Matthias Miersch y el exministro Hubertus Heil, señalaron que podría reunir apoyos amplios. Klaus Holetschek, jefe del bloque de la CSU en el Parlamento bávaro, pidió, sin embargo, evitar que los nombres sean negociados “como en un bazar” y reclamó un procedimiento ordenado que no termine debilitando la investidura presidencial.
La CDU quiere un nombre propio
El principal obstáculo para Aigner aparece dentro de la propia Unión. Friedrich Merz, canciller federal y presidente de la CDU, considera que el derecho político de proponer la candidatura debería quedar en manos de su partido, que será la fuerza más numerosa dentro de la Bundesversammlung. Desde su entorno aclararon que todavía no tomó una decisión.

Merz prevé hablar con los jefes de gobierno regionales, dirigentes de la CDU y la CSU antes de la reunión de la presidencia partidaria del 9 de noviembre, convertida ahora en una fecha clave para ordenar la discusión.
En ese contexto apareció con fuerza Ines Claus, de 49 años, presidente del bloque de la CDU en el Parlamento de Hesse y vicepresidente del partido. Su nombre sorprendió incluso dentro de la CDU. Claus evitó presentarse como candidata formal, aunque admitió que era para ella “un gran honor” ser mencionada para el puesto.
También circulan otros nombres de peso: Julia Klöckner, presidente del Bundestag; la ministra Karin Prien; y la exjefa de la CDU Annegret Kramp-Karrenbauer, actualmente al frente de la Fundación Konrad Adenauer. En algunos sectores también se menciona al primer ministro de Hesse, Boris Rhein. Ninguno fue oficializado como candidato.
Una elección indirecta y sin campaña popular
El próximo presidente o presidente no será elegido por voto directo. La decisión corresponderá a la 18ª Bundesversammlung, que reunirá a 1.260 miembros: los 630 diputados del Bundestag y otros 630 delegados designados por los parlamentos de los estados federados.

La votación será secreta y sin debate previo. En las dos primeras rondas se necesita mayoría absoluta; si nadie la consigue, en una tercera vuelta basta con obtener más votos que los demás candidatos.
Steinmeier dejará el cargo el 18 de marzo de 2027 después de dos períodos consecutivos y no puede volver a presentarse. Alemania nunca tuvo una mujer como presidente federal, un dato que convirtió la cuestión de género en parte explícita de la discusión política. La SPD reclama desde hace meses que esta vez el puesto quede en manos de una mujer, mientras algunos dirigentes de la CDU piden no limitar la búsqueda por género.
Mucho más que una disputa de nombres
La discusión excede a Aigner, Claus o Klöckner. Aunque el presidente federal cumple principalmente funciones de representación, también dispone de atribuciones constitucionales relevantes en momentos de crisis política y formación de gobiernos. El propio Steinmeier defendió este año la conveniencia de que quien lo suceda tenga experiencia política y capacidad de diálogo entre los partidos.

Por eso, la negociación de las próximas semanas servirá también para medir el equilibrio entre CDU y CSU, la relación de Merz con sus socios socialdemócratas y la posibilidad de construir una candidatura aceptable para una mayoría amplia. A tres meses de la votación, Alemania todavía no sabe quién sucederá a Steinmeier. Pero la carrera ya empezó.



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