Alemania puso en marcha un programa para desarrollar armas láser que puedan utilizarse desde aviones militares. El objetivo es evaluar una tecnología destinada a neutralizar drones y misiles de crucero, con la mira puesta en una futura capacidad de defensa para la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana.
La filial alemana de MBDA informó haber recibido el encargo de la BAAINBw, la oficina federal responsable del equipamiento, las tecnologías de la información y el apoyo en servicio de la Bundeswehr. El contrato es para la construcción de un demostrador tecnológico para comprobar la viabilidad del sistema. Un demostrador permite probar las distintas funciones de un arma, desde la detección y el seguimiento hasta la acción sobre el objetivo. Sirve para encontrar fallas y reducir riesgos técnicos antes de pasar a un sistema que pueda incorporarse al equipamiento militar.
El desafío de llevar un láser a un avión
El programa gira alrededor de un Laser-Pod, un módulo que debe reunir componentes del futuro sistema. El contrato exige que partes esenciales se diseñen desde el comienzo para su posterior uso en vuelo. “El objetivo es crear las bases tecnológicas para futuras armas láser a bordo de aviones”, explicó MBDA en su anuncio.

La empresa describe el desarrollo aerotransportado como una de las tareas más exigentes de esta tecnología. El tamaño, el peso y la resistencia del equipo frente a las condiciones de operación condicionan su diseño. Por otra parte, un arma láser requiere una fuente de alimentación, refrigeración, ópticas y dispositivos para detectar y seguir objetivos. Todos esos elementos forman parte de la capacidad que se busca desarrollar: producir un haz potente es apenas una parte del problema.
Cómo actúa y qué límites tiene
Las armas láser concentran energía sobre una zona del objetivo y generan calor suficiente para dañar materiales, estructuras o componentes electrónicos. Su eficacia depende de dirigir y mantener el haz sobre el punto seleccionado durante el tiempo necesario para producir ese efecto.

Para la Bundeswehr, entre sus ventajas figuran la precisión y un costo por empleo inferior al de otros medios de interceptación. La posibilidad de seguir actuando depende de disponer de suficiente energía y refrigeración. Esa diferencia resulta relevante frente a amenazas que pueden obligar a realizar numerosas intervenciones consecutivas.
La niebla, la lluvia y el polvo pueden reducir la eficacia del haz; las alteraciones del aire también afectan su precisión. Por eso, las Fuerzas Armadas alemanas presentan estos sistemas como un complemento de las armas convencionales dentro de una defensa que combina distintos recursos.
La experiencia naval y el próximo paso aéreo
Alemania ya tiene un antecedente en el ámbito marítimo: en julio de 2026, la BAAINBw contrató a MBDA y Rheinmetall para desarrollar un sistema láser de alta energía destinado a la Marina alemana, con una entrada en servicio prevista para 2029.

Al anunciarse ese contrato, Roman Koehne, responsable de la división de Armas y Municiones de Rheinmetall, anticipó “una protección mucho mayor para nuestros soldados desplegados en buques, especialmente frente a los drones”.
El desarrollo se apoya en un demostrador probado a bordo de la fragata Sachsen. Según las compañías, el equipo recorrió unas 28.000 millas náuticas por el mar del Norte, el Báltico y el Mediterráneo. Durante más de un año de ensayos y su utilización en el centro de pruebas WTD 91, se realizaron más de 1.000 disparos contra objetivos aéreos, marítimos y terrestres.



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