martes, 25 de junio de 2024

Buenos Aires (AT) – Las selecciones de Austria y Holanda se enfrentarán hoy en Berlín (desde 13 hs. de la Argentina con transmisión de ESPN y Star+) por la última jornada del Grupo D de la EURO 2024. En el historial se enfrentaron en 20 ocasiones, con 10 victorias para los naranjas, 4 empates y 6 victorias para el combinado alpino. El último enfrentamiento por torneos continentales fue en la anterior EURO 2020 en la cual los holandeses se impusieron por 2-0. Pero el partido que nos convoca tuvo a nuestro país de testigo, ya que el mismo fue en ocasión del Mundial ´78.

El 14 de junio de 1978, Austria se enfrentó a Holanda en el Chateau Carreras de Córdoba (Estadio Mario Alberto Kempes en la actualidad) durante la segunda fase de la Copa del Mundo de la FIFA. Ambos equipos llegaban con la esperanza de avanzar en la competición. Holanda, conocida por su estilo de fútbol total y liderada por jugadores de la talla de Johan Cruyff y Johan Neeskens, era una de las favoritas. Austria, por otro lado, contaba con una sólida generación de jugadores, incluyendo a Herbert Prohaska y Hans Krankl, quienes esperaban dejar una marca significativa en el torneo.

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Herbert Prohaska una de las figuras del seleccionado austriaco en la Copa del Mundo Argentina ´78.

El partido: dominio holandés

Desde el pitido inicial, Holanda demostró por qué era considerada una de las potencias del fútbol mundial. A los 4 minutos, Robbie Rensenbrink anotó el primer gol tras un pase preciso de Johan Neeskens, desmoronando rápidamente las esperanzas austriacas. La defensa austriaca, desorganizada y superada por la rapidez y precisión de los holandeses, no pudo contener los ataques consecutivos.

Antes de que terminara la primera mitad, Holanda ya había anotado tres goles más. Johnny Rep marcó el segundo gol, seguido por otro de Neeskens y uno más de Willy van de Kerkhof. La selección austriaca estaba anonadada y sus seguidores en las tribunas miraban incrédulos cómo su equipo era superado en todos los aspectos del juego.

Segundo tiempo: desesperación y gol del honor

En la segunda mitad, Austria intentó reorganizarse, pero la superioridad técnica y táctica de los holandeses continuó siendo evidente. A los 50 minutos, un gol en propia puerta de Erich Obermayer selló el quinto tanto para Holanda. A pesar de la desastrosa situación, Austria logró anotar el gol del honor gracias a un penalti convertido por Hans Krankl en el minuto 79, lo que no fue suficiente para cambiar el destino del partido.

Consecuencias y reacciones

El pitido final dejó a los jugadores austriacos devastados. Herbert Prohaska, una de las estrellas del equipo, no pudo contener las lágrimas, reflejando el dolor y la decepción compartidos por todo el equipo y sus seguidores. La derrota 5-1 no solo fue un golpe duro en términos de resultados, sino también un recordatorio de la distancia que aún separaba a Austria de la élite del fútbol mundial.

Al regresar a Austria, el equipo fue recibido con frialdad y desilusión. En el aeropuerto de Viena, hubo escenas de tensión y pánico cuando los aficionados, frustrados por el resultado, expresaron su enojo. Los jugadores y el cuerpo técnico fueron escoltados para evitar altercados mayores, una imagen que quedó grabada en la memoria de quienes vivieron esos momentos.

Una nueva oportunidad de hacer historia en la EURO 2024

Años después, la derrota contra Holanda en 1978 sigue siendo un punto de referencia en la historia del fútbol austriaco. Para muchos, es una lección de humildad y una motivación para mejorar. La resiliencia mostrada por el equipo austriaco en los años siguientes, incluyendo momentos de éxito y redención, se puede trazar hasta aquel día en Mendoza.

Herbert Prohaska y otros jugadores de aquella generación continúan siendo figuras respetadas en el fútbol austriaco, recordados no solo por sus talentos, sino también por la forma en que enfrentaron la adversidad. La próxima confrontación con Holanda en la EURO 2024 reaviva estos recuerdos y añade una capa de emoción y expectativa.

La debacle de Austria contra Holanda en el Mundial de 1978 es un recordatorio de los altibajos del fútbol. Es una historia de dolor y superación, de lágrimas y lecciones aprendidas, que sigue resonando en la memoria colectiva del fútbol austriaco. 46 años después, en un contexto totalmente diferente, la EURO 2024 ofrece a los alpinos una nueva oportunidad para enfrentar a un viejo rival y quizá, esta vez, escribir una historia diferente.

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