La Lotería Estatal de Baviera resolvió el misterio que mantuvo a Alemania en vilo durante semanas. Tras casi un mes de incertidumbre, apareció el ganador de un pozo de más de EUR 44 millones (US$ 51,50 millones): un padre de familia de la región de Suabia, en el sudoeste alemán, que jugó un boleto de manera anónima en una agencia y pasó semanas sin enterarse de que se había vuelto multimillonario. La cifra lo convirtió en el cuarto mayor ganador individual en la historia del clásico Lotto 6aus49.
Un boleto de 27 euros que se transformó en una fortuna
El boleto premiado fue presentado en una agencia de Suabia, una región del estado federado de Baviera, y le costó al apostador apenas EUR 27,30 (US$ 32). Con esa apuesta no solo participó del sorteo principal, sino también de las loterías complementarias Spiel 77 y Glücksspirale.
La combinación ganadora, sorteada un miércoles a la noche, fue 7, 12, 29, 30, 46 y 49, con el número adicional 5 (Superzahl). Ningún otro participante en toda Alemania acertó la jugada, por lo que el flamante millonario no debe compartir el premio.

Como el ganador entregó su boleto en forma anónima en un kiosco lotero, la Administración Estatal de Loterías y Casinos (Staatliche Lotterie- und Spielbankverwaltung, SLSV) no podía contactarlo de manera directa. El único dato cierto era el lugar donde se había presentado la jugada. Por eso, la entidad lanzó un llamado público para que todos los apostadores chequearan sus tickets, mientras radios y diarios difundían el dato del pozo huérfano.
“Eran tantos números que apenas podía leerlos”
La campaña, sin embargo, no llegó a oídos del afortunado. “Es ist so lange her, dass ich den Spielschein ausgefüllt habe” (“Hace tanto tiempo que llené el boleto”), relató el ganador, un empleado, durante la entrevista posterior con la administración estatal. Y agregó que ni siquiera recordaba con qué números jugaba: hace años que repite la misma combinación. La revelación llegó cuando finalmente se acercó a una agencia para que verificaran su ticket. En el visor del dispositivo apareció una palabra: “Zentralgewinn” (“premio mayor”).

La dimensión de lo ocurrido le cayó realmente más tarde, ya en su auto, cuando cotejó los números uno por uno. “¡Eran tantos números que apenas podía leerlos!”, recordó. Hasta su esposa fue al principio escéptica frente a la noticia.
“No lo voy a creer hasta que la plata esté en la cuenta”, le contestó cuando él intentó explicarle lo que había pasado. La SLSV, por razones de protección al jugador, no reveló el lugar exacto de origen del ganador, que tampoco definió todavía qué hará con el dinero. “Tengo algunas ideas en la cabeza, pero por ahora me voy a tomar mi tiempo”, afirmó.
Un fenómeno más frecuente de lo que se cree
El caso del padre suabo no es una rareza. En enero de 2024, una jubilada de Franconia Media, también en Baviera, se quedó con el récord absoluto del Lotto 6aus49, con un único premio de EUR 48,5 millones (US$ 57,8 millones).
Y en marzo del mismo año, un apostador del estado de Alta Palatinado ganó un boleto de unos EUR 1,2 millones (US$ 1,4 millones) y dejó pasar varias semanas antes de presentarse: había recibido el aviso de premiación por correo electrónico, pero lo confundió con las notificaciones automáticas que se envían también para las pequeñas sumas. “Al principio no le di mayor importancia”, reconoció después en declaraciones a la Lotería estatal.

La normativa alemana otorga un margen amplio para reclamar. Desde 2016, los ganadores tienen tres años de plazo para presentarse, en línea con el plazo de prescripción del Código Civil alemán (artículo 195 del BGB). En el caso del nuevo millonario suabo, el límite vence a fines de 2029. Pero no todos llegan a tiempo: cada año, sumas considerables quedan en el camino.
Solo en el estado de Hesse, durante 2023 quedaron sin reclamar cerca de EUR 2,9 millones (US$ 3,4 millones), en su mayoría premios menores aunque también un golpe de seis cifras. En 2018, un pozo de EUR 11 millones (US$ 12,9 millones) prescribió en Alemania sin que nadie apareciera a cobrarlo.
Qué pasa con la plata que nadie reclama
Cuando el plazo se vence, el dinero vuelve a la sociedad de loterías del estado correspondiente. En la mayoría de los länder, una parte se destina al presupuesto público y otra alimenta sorteos especiales sin costo adicional para los jugadores. De este modo, los premios huérfanos terminan financiando proyectos de bien común (centros de cuidado diurno, plazas y obras de conservación del patrimonio) o vuelven indirectamente a las manos de otros apostadores.

Casos similares se replican en todo el mundo. El Reino Unido reportó en 2018 unas £ 125,1 millones (US$ 168,5 millones) en premios sin reclamar entre lotería y raspaditas. En España, un pozo de EUR 4,7 millones (US$ 5,5) sorteado en 2012 por La Primitiva todavía genera controversia: el ganador murió antes de poder presentarse. Y el caso más comentado a nivel internacional ocurrió en 2012 en el Reino Unido, cuando un boleto premiado con £ 64 millones (US$ 86,4 millones) del EuroMillions, comprado en la zona de Stevenage o Hitchin (Hertfordshire), nunca fue reclamado.

Una costumbre alemana
La pasión de los alemanes por el Lotto 6aus49 se mantiene firme desde hace siete décadas. El llamado Deutscher Lotto-Block fue fundado en junio de 1955 por Baviera, Berlín, Hamburgo, Renania del Norte-Westfalia y Schleswig-Holstein, y dio origen al sistema que aún hoy convoca cada miércoles y sábado a millones de apostadores. La probabilidad de acertar las seis cifras y el número adicional, sin embargo, sigue siendo de 1 en 140 millones, una proporción que vuelve aún más llamativo el caso del padre suabo.




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