Suiza volvió a ocupar el primer puesto del Índice Mundial de Innovación y extendió a 16 años su liderazgo consecutivo. Alemania, en cambio, quedó en la posición 11 por segundo año seguido, detrás de China. La clasificación de 2026 muestra la continuidad de los países que dominan la investigación y la transformación de conocimientos en productos y servicios.
El ranking de 2026, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), fue presentado el 29 de septiembre. Suecia aparece segunda y Estados Unidos tercero, seguidos por Corea del Sur y Singapur. El estudio examina los cambios en el financiamiento de nuevas empresas y la expansión de emprendimientos nacidos de descubrimientos científicos.
La evaluación abarca 139 economías y utiliza 79 indicadores, con una metodología que combina las condiciones que favorecen la innovación, como la formación, las instituciones y la infraestructura, con los resultados obtenidos. El puntaje final surge del promedio entre esos dos grupos, lo que permite comparar la capacidad de generar conocimiento y convertirlo en actividad económica.
Suiza y los diez países que encabezan el ranking
El liderazgo suizo se trasluce en el segundo puesto en las condiciones que permiten innovar y el primero en los resultados de innovación. Su perfil muestra una capacidad para producir resultados por encima de lo esperado para el nivel de inversión que realiza.
Suiza también encabeza el apartado de producción creativa y aparece segunda en resultados vinculados con conocimiento y tecnología. La OMPI evalúa en estas categorías distintas expresiones de la innovación, desde los activos intangibles hasta la creación y circulación de conocimientos, más allá de los desarrollos industriales que suelen concentrar la atención pública.

Esa ventaja convive con posiciones menos altas en otras áreas. En formación e investigación, Suiza ocupa el octavo lugar; en instituciones e infraestructura, el quinto. La primera posición general surge, por lo tanto, del desempeño combinado del país, incluso cuando otros competidores lo superan en algunos componentes de la evaluación.
Los diez primeros puestos de la clasificación de 2026 son:
| Puesto | País |
|---|---|
| 1 | Suiza |
| 2 | Suecia |
| 3 | Estados Unidos |
| 4 | Corea del Sur |
| 5 | Singapur |
| 6 | Reino Unido |
| 7 | Países Bajos |
| 8 | Finlandia |
| 9 | Dinamarca |
| 10 | China |
La composición del grupo deja a seis países europeos entre los diez primeros, junto con tres asiáticos y Estados Unidos. Respecto de 2025, Países Bajos avanza del octavo al séptimo lugar y Finlandia realiza el movimiento inverso. Los otros ocho integrantes conservan sus posiciones.
Alemania queda undécima, pero conserva siete polos destacados
Alemania repite el puesto 11 de 2025, después de ocupar el noveno en 2024. El resultado la deja fuera de los diez primeros por segundo año consecutivo, aunque su perfil exhibe diferencias marcadas entre la capacidad de investigación, las condiciones generales para innovar y los resultados que produce.
El país aparece tercero en formación e investigación, pero ocupa el lugar 31 en infraestructura y el 21 tanto en instituciones como en desarrollo de los mercados. En los dos grandes grupos de la evaluación, Alemania queda octava en resultados y decimocuarta en condiciones para la innovación. En este último mejora un puesto respecto de 2025.

Alemania cuenta con siete concentraciones de actividad entre las cien principales del mundo, con Múnich como su polo mejor ubicado. Es el tercer país con más polos en ese grupo, detrás de China, que reúne 25, y Estados Unidos, con 20.
La inteligencia artificial concentra el capital de riesgo
El informe también registra una recuperación del capital de riesgo destinado a nuevas empresas y proyectos innovadores. El valor de las inversiones aumentó alrededor del 28% en 2025 y alcanzó los 510.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, la cantidad de operaciones cayó por cuarto año consecutivo, una señal de que el dinero se concentra en menos acuerdos.
La inteligencia artificial captó el 53% del valor de ese financiamiento en 2025. Su participación llegó al 77% en el primer semestre de 2026, aunque representó el 36% de las operaciones. La distancia entre ambas proporciones muestra el peso de las grandes rondas de inversión en la distribución del dinero.

La OMPI estima que el gasto mundial en investigación y desarrollo aumentó más del 3,3% en términos reales en 2025. Para 2026 proyecta una expansión del 3,6%, hasta alcanzar los 3,4 billones de dólares. El organismo vincula parte del impulso empresarial con el software, la inteligencia artificial y la investigación relacionada con defensa.
La edición dedica además un capítulo a los emprendimientos científicos que buscan transformar descubrimientos en industrias. El análisis identifica más de 30.000 empresas fundadas desde 2000 y vinculadas con campos como semiconductores, robótica, computación cuántica, ciencias de la vida, espacio y materiales avanzados. El desafío que plantea la OMPI es cómo llevar esos avances desde los laboratorios hasta productos y servicios capaces de llegar al mercado.



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