Un tribunal austriaco dictó esta semana una sentencia que sacudió al fútbol femenino y encendió un debate que excede las fronteras del deporte. Un exdirectivo del SCR Altach, club de la Bundesliga de Austria, fue declarado culpable de haber filmado y fotografiado clandestinamente a jugadoras en los vestuarios, el gimnasio y las duchas del club durante siete años, entre 2018 y 2025.
La pena: siete meses de prisión condicional y una multa de EUR 1.200 (US$ 1.417). Una condena que, para muchas de las víctimas y para buena parte de la comunidad futbolística, no guarda ninguna proporción con la gravedad de los hechos.
Siete años de espionaje, siete meses en suspenso
El juicio se celebró en el tribunal regional de Feldkirch, en el extremo oeste de Austria. Según la fiscalía, el acusado —ciudadano suizo que también ejerció como árbitro de alto nivel en ese país— escondió teléfonos móviles en los vestuarios y duchas del club, y también filmó a través de ojos de cerradura.
Se identificaron alrededor de 30 jugadoras en las grabaciones, aunque la acusación formal incluyó a 15. Entre las víctimas había menores de edad: la fiscalía lo imputó, entre otros cargos, por intentar producir material pornográfico con menores con capacidad de discernimiento.

Durante el juicio se reveló además que el acusado -que además era árbitro- se había registrado en una plataforma con material de abuso sexual infantil, que consumió durante al menos 18 meses. El hombre confesó los hechos, aceptó la sentencia y se disculpó ante las víctimas presentes en la sala: “Quiero expresar mi solidaridad con todas las personas afectadas y disculparme por mis acciones”, dijo. La condena establece que deberá ingresar efectivamente a prisión si reincide en los próximos tres años.
El abogado defensor argumentó que las imágenes no fueron distribuidas a terceros y que fueron confiscadas y destruidas por la policía. El juez señaló que existe una diferencia sustancial entre mirar imágenes y crearlas. La fiscalía estudia apelar, por lo que el fallo aún no es definitivo.

“El vestuario era nuestra casa”
En el juicio se leyó un comunicado colectivo de las víctimas que resumió el daño en términos que ninguna estadística podría capturar: “Somos mujeres jóvenes, algunas aún niñas. Lo sucedido nos ha dejado sin palabras. Durante años nos dijo que el vestuario era nuestro hogar, pero ese hogar fue destruido por alguien que creíamos que era parte de esta familia.”
Esa traición tiene una dimensión particular en el fútbol femenino de base, donde el club no es solo una institución deportiva sino una comunidad de pertenencia. El vestuario es el lugar donde se cambia, se descansa, se habla sin mirar para los costados. Cuando ese espacio es violado, lo cotidiano se vuelve sospecha.

La indignación de Eleni Rittmann
La reacción más contundente llegó desde adentro. Eleni Rittmann, delantera de 25 años que jugó en el Altach y hoy se desempeña en el Thonon Evian de Francia, publicó en Instagram su rechazo a la sentencia con una pregunta que sintetiza el malestar generalizado: “El autor no solo era un árbitro de alto nivel en Suiza, sino también funcionario del Altach. Y allí filmó a jugadoras, incluidas menores. ¿Es este un castigo apropiado?”
Rittmann fue más lejos y señaló el impacto duradero del delito: “Nos sentíamos seguros en nuestro camerino y esto dañó tanto nuestra privacidad que algunos de nosotros no nos sentimos seguros en las duchas públicas ni siquiera ahora.” La jugadora reveló además que, al llegar a su nuevo club en Francia, lo primero que hizo fue revisar si había cámaras en el vestuario. Y agregó que en su momento le pidieron que guardara silencio: “Eso me pasó a mí también.”

El club y la promesa de un protocolo
La ministra de Deportes de Austria, Michaela Schmidt, calificó los hechos de “repugnantes” cuando el caso salió a la luz en octubre pasado, a través del periódico local Vorarlberger Nachrichten. “Si las atletas no están seguras ni en sus propios vestuarios, entonces no tienen dónde apoyarse”, declaró.
El SCR Altach anunció que trabaja en un nuevo protocolo de prevención y seguridad en coordinación con la Asociación Austriaca de Fútbol y la Federación Austriaca de Deportes. Las medidas se presentarían en marzo. La indemnización fijada por el tribunal fue de EUR 625 (US$ 738) por víctima, por debajo de los EUR 1.000 (US$ 1.181) que reclamó la defensa de las jugadoras.




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