Mathew Collins tomó una decisión que pocos esperaban de alguien con su apellido: en lugar de explorar los caminos del mundo artístico que le abrían las puertas por defecto, eligió el fútbol. El hijo menor del legendario músico británico Phil Collins —ex baterista y vocalista de Genesis— y de su exesposa suiza Orianne Cevey nació en 2005 y creció entre Suiza, Alemania y Austria.
Con 21 años, el mediocampista se encuentra en conversaciones avanzadas para firmar su primer contrato profesional con el Austria Salzburgo, club que acaba de ascender a la segunda división del fútbol austriaco. La noticia circuló esta semana después de que el propio Mathew compartiera en sus redes sociales una fotografía junto a su padre durante un reencuentro en Salzburgo, donde vive actualmente.
De las juveniles del Hannover 96 a las pruebas en Austria
El recorrido de Mathew Collins en el fútbol comenzó en Alemania, donde vivió parte de su infancia y se incorporó a las categorías formativas del Hannover 96, uno de los clubes más tradicionales de la Bundesliga alemana. Esa formación en el fútbol alemán —reconocido mundialmente por la solidez de su estructura juvenil— le dio una base técnica y táctica que lo acompañó en sus pasos posteriores.

Más adelante se mudó a Austria y se sumó al WSG Tirol, donde participó en el equipo amateur que compite en la cuarta división del fútbol austriaco. Fue un camino discreto, lejos de los reflectores que suele atraer el apellido Collins, pero firme en su propósito.
El salto cualitativo llegó cuando realizó una prueba con el Austria Salzburgo, el rival histórico del poderoso Red Bull Salzburgo en la ciudad. El club, que acaba de obtener el ascenso a la segunda división austríaca, quedó conforme con lo que vio. El entrenador Christian Schaider fue directo: “Mathew ya entrenó con nuestro primer equipo y causó una buena impresión.”

El presidente del club, Claus Salzmann, también se mostró entusiasmado: “Estamos contentos de poder sumar a un jugador como él. Aunque todavía no firmamos el contrato definitivo, todo debería concretarse rápidamente.” El Austria Salzburgo debutará en la segunda división a fines de julio, con un partido de Copa Austríaca ante el FC Oedt.
Un apellido famoso, un camino propio
En la familia Collins, la música fue el destino natural de varios hijos. Nicholas Collins y Simon Collins siguieron los pasos de su padre como bateristas. Lily Collins —hija de Phil con su segunda esposa, Jill Tavelman— se convirtió en actriz internacional y protagonizó la exitosa serie Emily in Paris de Netflix.
Mathew, en cambio, eligió el camino más duro y menos glamoroso: ganarse un lugar en el fútbol sin apellido que valga, partido a partido. No hubo contrato regalado ni puertas abiertas por la fama paterna. Su paso por juveniles, por el amateur y por las pruebas de selección habla de un jugador que buscó construir su carrera con sus propios méritos.

Phil Collins, que en febrero de 2026 cumplió 75 años con una salud deteriorada —necesita asistencia permanente para movilizarse y tiene una enfermera en casa las 24 horas— fue a ver jugar a su hijo recientemente en Austria, según trascendió.
El propio músico declaró este año: “No podría haber deseado una carrera musical más variada y llena de acontecimientos”, aunque también reconoció que “todo lo que podía salir mal, salió mal” en referencia a sus problemas de salud. Ahora, desde las gradas, observa cómo su hijo menor escribe su propia historia, esta vez con pelota y botines.




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