La ola de calor del último verano le costó a la economía alemana cerca de EUR 25.000 millones en producción perdida. De ese modo, es el segundo país más perjudicado de Europa en términos absolutos, solamente detrás de Italia, y revela que las temperaturas extremas ya golpean mucho más allá de la agricultura o el sistema sanitario.
El cálculo pertenece al primer Allianz Climate Economics Report, elaborado por Allianz y Allianz Trade a partir de información meteorológica, datos económicos y modelos sobre el rendimiento laboral. Allí se estimó que las olas de calor dejaron pérdidas por EUR 113.000 millones entre los treinta países europeos analizados.
Italia encabezó la lista con EUR 28.000 millones, seguida por Alemania con EUR 25.000 millones y Francia con EUR 20.000 millones. Los tres países concentraron casi dos tercios del costo calculado para el continente, aunque no necesariamente soportaron las temperaturas más elevadas.
La cifra alemana no representa dinero retirado directamente de las empresas ni una suma de edificios destruidos. Mide el valor que la economía dejó de producir porque el calor redujo el ritmo de trabajo, multiplicó las ausencias y obligó a interrumpir o modificar numerosas actividades.
Cómo el calor destruye producción
Para estimar el impacto, el informe tomó el episodio de cinco días más intenso registrado en cada país entre junio y agosto. El modelo sumó la temperatura, la humedad y la cantidad de personas expuestas, y después calculó cómo esas condiciones afectaron el crecimiento previsto para todo el año.
Cuando el termómetro supera determinados niveles, los trabajadores necesitan más descansos, disminuye la velocidad de las tareas físicas y aumentan las licencias médicas. Las oficinas tampoco quedan del todo protegidas. Muchos edificios alemanes fueron diseñados para conservar el calor en invierno y no tienen sistemas adecuados de refrigeración.

“El calor es un riesgo ampliamente subestimado”, advirtió Frank Sommerfeld, director ejecutivo de Allianz Versicherungs. También señaló que sus consecuencias alcanzan a las personas, la infraestructura y la actividad económica, al mismo tiempo que agravan las sequías y los incendios forestales.
Alemania paga una de las facturas más altas
En Alemania, una disminución relativamente pequeña de la productividad produce pérdidas enormes cuando afecta a millones de trabajadores y a una estructura industrial que genera bienes de alto valor.
La humedad también modifica la capacidad del cuerpo para soportar las temperaturas extremas. Por esa razón, un país con registros térmicos más bajos puede sufrir un impacto económico mayor que otro aparentemente más caluroso. Chipre encabezó las pérdidas proporcionales, con una reducción equivalente a 1,74 puntos de su crecimiento previsto.

“Solo las olas de calor de este verano reducirán la producción alemana en alrededor de EUR 25.000 millones”, afirmó Milo Bogaerts, responsable de Allianz Trade para Alemania, Austria y Suiza.
Los eventos meteorológicos extremos ya provocaron cerca de EUR 50.000 millones en daños económicos dentro de Alemania en los últimos cinco años. El promedio anual resultó casi dos veces superior al registrado entre 2000 y 2019, mientras apenas un tercio de las pérdidas contó con cobertura de seguros.
El próximo golpe puede llegar en 2027
El informe advierte que la economía alemana podría enfrentar otra pérdida de EUR 5.500 millones en 2027 si se desarrolla un episodio de El Niño tan intenso como el observado entre 2023 y 2024.
Entre las 144 economías estudiadas, el fenómeno podría eliminar cerca de EUR 392.000 millones de producción. China, Estados Unidos e India absorberían casi el 60% de las pérdidas brutas, pero Europa también recibiría el impacto mediante una menor actividad y aumentos en los precios de los alimentos.

Para Alemania, Allianz proyectó una reducción cercana al 0,1% del producto bruto y una inflación general 0,13 puntos porcentuales más alta. Los alimentos podrían encarecerse otros 0,21 puntos porque las temperaturas extremas afectan las cosechas y alteran las cadenas de abastecimiento.




Hacé tu comentario