Alemania quedó nuevamente frente a una advertencia económica ligada al cambio climático. Un análisis publicado por Allianz Trade estimó que el calor extremo podría generar pérdidas de hasta US$ 131.000 millones entre 2026 y 2030 si continúan las olas de calor registradas durante la última década. El informe también proyectó una caída potencial de hasta el 3% del Producto Bruto Interno (PBI) hacia fines de la década.
El estudio, difundido este jueves por la aseguradora de crédito con sede en Hamburgo, puso el foco sobre un fenómeno que ya dejó de ser exclusivamente ambiental para convertirse en un problema estructural para la economía europea.
Productividad en caída y más presión energética
Según Allianz Trade, la productividad laboral cae aproximadamente un 3% por cada grado de temperatura por encima de los 30°C. El fenómeno afecta especialmente a sectores con alta exposición física, como la construcción, el transporte, la logística o parte de la industria manufacturera.

Al mismo tiempo, el aumento del uso de sistemas de refrigeración impulsa los costos energéticos. El informe calculó que estos gastos suben cerca de un 1,2% por cada grado adicional de temperatura extrema.
“La adaptación de las economías al calor extremo se convertirá en un factor clave de competitividad”, señaló Allianz Trade en el documento. La advertencia no es menor para Alemania, cuya economía atraviesa además un período de bajo crecimiento, presión industrial y pérdida de competitividad frente a otras regiones.
Alemania, entre los países europeos más afectados
Aunque el sur de Europa sigue siendo la región más vulnerable, Alemania aparece dentro del grupo de países que podrían sufrir consecuencias económicas significativas si las temperaturas extremas continúan intensificándose.

El análisis indicó que las pérdidas proyectadas ubicarían al país “en la media europea, pero del lado de los perdedores”. A diferencia de regiones más cálidas fuera de Europa, que desarrollaron mecanismos de adaptación más robustos frente al calor, buena parte del continente todavía enfrenta limitaciones de infraestructura y planificación urbana.
El impacto económico no se limitaría al sector privado. Allianz Trade estimó que el calor extremo podría reducir los ingresos fiscales alemanes alrededor de un 0,7% anual y deteriorar el saldo fiscal cerca de un 0,9% del PBI por año.
Un desafío para empresas y gobiernos
El informe también describió un efecto indirecto sobre las inversiones. La combinación de menor productividad, mayores costos operativos y presión sobre la infraestructura energética podría afectar decisiones empresariales y desacelerar proyectos industriales.

Alemania enfrenta además una situación particular: gran parte de su estructura económica depende de industrias manufactureras intensivas en energía y de cadenas logísticas complejas. En escenarios de calor prolongado, tanto el transporte ferroviario como parte de la infraestructura vial y energética podrían sufrir interrupciones o menores niveles de eficiencia.
En los últimos años, varias ciudades alemanas comenzaron a implementar medidas de adaptación climática, incluyendo planes de forestación urbana, sistemas de alerta por calor y rediseño de espacios públicos. Sin embargo, especialistas consideran que el ritmo actual todavía resulta insuficiente frente a la aceleración de los eventos extremos.
El costo económico del cambio climático
El estudio de Allianz Trade se suma a una creciente cantidad de investigaciones europeas que buscan cuantificar el impacto económico del cambio climático. Sequías, inundaciones y olas de calor ya comenzaron a alterar patrones de producción, consumo y empleo en distintos países de la Unión Europea.

Para Alemania, la principal economía del continente, el desafío excede lo ambiental. El calor extremo empieza a perfilarse como un factor económico estructural capaz de afectar crecimiento, competitividad y estabilidad fiscal en los próximos año





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