martes, 25 de junio de 2024

Buenos Aires (AT) – En el marco de la charla  “De Lübeck a Nueva Lubecka y… de Sevilla a Lübeck”, el Centro de Documentación de la Inmigración de Habla Alemana en Argentina (Centro DIHA), Hugo Sartori Duckwitz se dispuso a compartir la fascinante historia sobre la vida de su abuelo, Otto Andreas Sartori Brastrom.

Esta charla, transmitida desde Sevilla de forma virtual, no solo reveló la vida de Otto como administrador de la Estancia “Nueva Lubecka” en la provincia de Chubut, sino también las intrépidas travesías y los encuentros culturales que moldearon su legado entre 1898 y 1908 en la Patagonia.

El comienzo de una aventura

patagonia
Una postal de la Patagonia de principios del siglo pasado

Otto Sartori, nacido en Lübeck, Alemania, en 1870, emigró a Argentina en 1890, atraído por la promesa de nuevas oportunidades y escapando del servicio militar obligatorio en su país natal. Llegó a Buenos Aires en diciembre de ese año, uniéndose a la creciente comunidad de inmigrantes alemanes en el país. Su prima, Luisa Sartori, ya establecida en la capital argentina, facilitó su integración inicial en un territorio desconocido.

Después de trabajar en la ferretería de su pariente Johann Platte, un hombre de negocios que pronto se convertiría en una figura clave en la vida de Otto, recibió el encargo de administrar una nueva estancia en Chubut. Esta oportunidad marcó el comienzo de una etapa como terrateniente y explorador en las vastas llanuras patagónicas.

La vida en la Estancia “Nueva Lubecka”

Al llegar a Chubut en 1898, Otto se encontró con un entorno desafiante y virgen. La estancia, bautizada en honor a su ciudad natal, fue su proyecto personal de desarrollo y consolidación. Con la ayuda de peones locales y recursos limitados, comenzó la tarea monumental de construir las infraestructuras básicas para la explotación ganadera en un territorio sin demarcaciones claras ni infraestructuras desarrolladas.

El diario personal de Otto, aunque escueto, ofrece un vistazo a su vida cotidiana marcada por el trabajo duro y la adaptación constante. Desde la construcción de edificaciones hasta la gestión del ganado y la exploración de nuevos pastizales, cada día presentaba un desafío nuevo. Su habilidad para comunicarse con los peones locales y su respeto por las tradiciones tehuelches, las cuales aprendió y documentó meticulosamente, le granjearon el respeto y la colaboración de la comunidad indígena local.

Exploración y encuentros culturales

tehuelches, patagonia
Sartori tuvo un vínculo estrecho con los Tehuelches

Uno de los aspectos más destacados de la vida de Otto fue su curiosidad y espíritu aventurero, evidenciado en sus numerosos viajes por la Patagonia. Desde expediciones solitarias hasta el Lago Nahuel Huapi, en las cercanías de la Cordillera de los Andes, hasta travesías comerciales a ciudades como Comodoro Rivadavia, Otto aprovechó cada oportunidad para explorar y conectar con nuevas tierras y culturas.

Su relación con el cacique tehuelche Valentín Zayhueque fue fundamental en la consolidación de su estancia. Otto no solo ayudó a proteger los intereses ganaderos de la comunidad indígena, sino que también fomentó un intercambio cultural significativo. Este vínculo culminó en la donación de artefactos culturales al Museo Etnológico de Lübeck, exhibidos recientemente en la exposición “La esperanza en el fin del mundo”.

Regreso a Alemania y legado familiar

En 1904, tras catorce años en Argentina, Otto regresó a Lübeck para reunirse con su familia. Este viaje no solo marcó un reencuentro emocional, sino que también sirvió para compartir su experiencia en la Patagonia y donar artefactos culturales que ilustraban la vida de los tehuelches. Este gesto enriqueció el patrimonio cultural del museo, y también fortaleció los lazos entre dos mundos separados por miles de kilómetros.

Después de casarse con María Johanna Daudal en 1908, Otto se trasladó a la provincia argentina de San Luis, donde administró la estancia “Los Valles” hasta el final de sus días. Su legado perdura en las generaciones posteriores de la familia Sartori, incluido Hugo Sartori, quien, desde Sevilla y gracias al Centro DIHA, continúa explorando y compartiendo la historia de su abuelo con el mundo.

Un puente entre Sevilla y Lübeck

La historia de Otto Sartori no solo es un relato de coraje y perseverancia en un nuevo mundo, sino también un testimonio de cómo los lazos culturales pueden trascender fronteras geográficas y temporales. A través de sus aventuras y encuentros en la Patagonia, Otto dejó un legado de comprensión y respeto por las culturas indígenas que ayudó a preservar y compartir con el mundo.

En la era moderna, gracias a las nuevas tecnologías, este legado se mantiene vivo, permitiendo a personas como Hugo Sartori conectar con sus raíces familiares y compartir la historia de Otto con audiencias globales. La exposición en el Museo Etnológico de Lübeck es solo un ejemplo de cómo estas historias pueden inspirar y educar a las generaciones venideras sobre la importancia del respeto cultural y la exploración en la construcción de un mundo más conectado.

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En esta nota se comentó
  1. OPPENHEIMER, Pedro L.

    Soy ocasional lector BILINGÜE de sus publicaciones.

  2. OPPENHEIMER, Pedro L.

    Siendo socio del D.I.H.A. oportunamente se publicó un artículo en el A.T. (no recuerdo exactamente la fecha), sobre la inmigración a la R.A. (1910/1920) de los primeros integrantes de la familia Oppenheimer.

    • Flavio Cannilla

      Muchas gracias por su sugerencia Pedro Oppenheimer.
      Saludos cordiales

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