jueves, 20 de junio de 2024

Buenos Aires (AT) – Una sobreviviente del Holocausto de 102 años apareció en la portada de la revista de moda Vogue. Margot Friedländer, nacida como Anni Margot Bendheim en Berlín en 1921, dedicó su vida a la educación sobre el Holocausto a través de la fundación benéfica establecida en su nombre. Toda su familia fue asesinada en Auschwitz.

Friedländer se convirtió en los últimos años en una de las testigos más importantes del horror del nazismo. Además, sus discursos tienen una particularidad: mientras habla del pasado, sus palabras apuntan hacia el futuro. En 1997, Friedländer tomó un curso de escritura biográfica en el Instituto Cultural Judío de Nueva York. Y a partir de allí todo cambió.

La vida de una luchadora incansable

Margot Friedländer
Con 102 años, Margot Friedländer ha desafiado al tiempo y a la adversidad

Friedländer se crió en el seno de una familia judía. Su vida era la de un hogar acomodado, junto a sus padres y su hermano menor, Ralph. La familia era parte de la vibrante comunidad judía de Berlín. Sin embargo, con la llegada de Adolf Hitler al poder, la vida de los judíos en Alemania comenzó a cambiar drásticamente. Las leyes de Núremberg de 1935 despojaron a los judíos de su ciudadanía y sus derechos fundamentales, y los ataques antisemitas se volvieron comunes.

La situación de la familia de Margot se volvió cada vez más precaria a medida que la persecución nazi se intensificaba. En enero de 1943, durante la “Fabrikaktion” (Operación Fabrica), Ralph y su madre fueron arrestados. Antes de ser capturada, su madre le dejó a Margot un mensaje que sería su guía durante los años de persecución: “Trata de hacer tu vida”. Este mensaje se convirtió en el título de su autobiografía, “Versuche, dein Leben zu machen” (“Intenta hacer tu vida”).

En abril de 1944, Margot fue arrestada y enviada al campo de concentración de Theresienstadt. Allí enfrentó condiciones inhumanas y la constante amenaza de deportación a Auschwitz. Su supervivencia se debió a una combinación de suerte, resiliencia y la ayuda de otros prisioneros.

Supervivencia y liberación

Margot Friedländer
Margot Friedländer ha dedicado su vida a la educación sobre el Holocausto

Margot Friedländer sobrevivió a Theresienstadt hasta la liberación del campo por las fuerzas soviéticas en mayo de 1945. Después de la guerra, se encontró en una Europa devastada, sin familia ni hogar. Decidió emigrar a los Estados Unidos, donde comenzó una nueva vida. En Nueva York, Margot conoció a su futuro esposo, Adolph Friedländer, también sobreviviente del Holocausto. Juntos, reconstruyeron sus vidas y trataron de superar el trauma del pasado.

Después de más de seis décadas en los Estados Unidos, Margot regresó a Alemania en 2010. “Sentí que era mi deber volver y contar mi historia”, dice Margot en la entrevista a Vogue. Desde su regreso, dedicó su vida a la educación sobre el Holocausto y la promoción de la tolerancia. Ha sido una oradora incansable, compartiendo su historia con jóvenes y adultos en escuelas, universidades y eventos públicos.

Margot Friedländer también ha participado en numerosos documentales y programas de televisión. Su historia fue presentada en varios medios de comunicación, lo que ha ayudado a amplificar su mensaje de resistencia y esperanza. “No quiero que nadie olvide lo que sucedió”, dijo a la prensa en repetidas ocasiones.

Reconocimientos y legado

Vogue
La sobreviviente es ahora la estrella de la portada de Vogue Alemania

Margot recibió varios premios y honores por su trabajo, incluyendo la Cruz Federal al Mérito de Alemania en 2014. En 2020, le otorgaron la Medalla Carl von Ossietzky por su compromiso con los derechos humanos y la paz. Su autobiografía fue traducida a varios idiomas y es un testimonio poderoso de la resiliencia humana frente a la adversidad.

Además de su trabajo educativo, Margot Friedländer es una defensora de la memoria histórica. Ha trabajado con organizaciones como la Fundación Memorial del Holocausto y el Comité Internacional de Auschwitz para garantizar que las historias de los sobrevivientes se mantengan vivas. “La memoria es nuestra responsabilidad,” afirma Margot, “debemos recordar y educar para evitar que estos horrores se repitan.”

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