La industria cervecera alemana enfrentó en 2025 su peor año desde la reunificación del país. Las ventas de cerveza se desplomaron a 7.800 millones de litros, un 6% menos que en 2024, marcando el nivel más bajo desde que comenzaron los registros en 1993, según informó la Oficina Federal de Estadística (Destatis).
El retroceso superó incluso los valores registrados durante la pandemia de COVID-19, cuando en 2020 se comercializaron 8.700 millones de litros y en 2021 unos 8.500 millones. Volker Kuhl, director ejecutivo de la cervecería Veltins, advirtió que la industria se encuentra ante una “cesura, en cuyas consecuencias cada vez más cervecerías deberán cerrar”.
Un año de cierres y quiebras
El ritmo de cierres de plantas y adquisiciones se aceleró durante 2025. Pequeñas y medianas cervecerías, particularmente en el sur de Alemania, cerraron definitivamente sus puertas. El gigante del sector Oettinger abandonó su gran cervecería en Braunschweig, mientras que Eichbaum en Mannheim luchaba por sobrevivir bajo administración judicial propia. Incluso la famosa cerveza monástica de Weltenburg junto al Danubio será producida a partir del próximo año por la vecina cervecería privada Schneider.

“Simplemente a muchas empresas les falta el dinero para inversiones”, explicó Kuhl. El ejecutivo fue contundente al describir la situación: “El eco de las pérdidas de volumen es más amargo para los cerveceros alemanes que cualquier lúpulo, porque en muchos lugares costó la liquidez urgentemente necesaria”. Numerosas cervecerías no cuentan con los recursos para financiar nuevas plantas de embotellado o instalaciones energéticas más eficientes, inversiones fundamentales para mantener la competitividad.
Causas estructurales de largo plazo
La caída en las ventas de cerveza no es un fenómeno reciente. Desde 1994, cuando el mercado alcanzó los 11.500 millones de litros, el consumo viene retrocediendo con leves oscilaciones. Las razones estructurales permanecen constantes: el envejecimiento promedio de la población alemana y la consolidación de tendencias hacia estilos de vida más saludables.

Hendrik Streeck, comisionado federal para temas de adicciones y drogas del gobierno alemán, constató recientemente este cambio generacional: “Particularmente entre muchas personas jóvenes vemos un manejo más consciente de la salud. El alcohol no juega ningún papel o solo uno subordinado para una parte creciente”. Esta transformación cultural representa un desafío existencial para una industria tradicionalmente asociada a la identidad alemana.
La gastronomía, un eslabón débil
Según la evaluación de la Asociación Alemana de Cerveceros (DBB), las cervecerías están sintiendo, al igual que el comercio y la gastronomía, la masiva reticencia al consumo por parte de los compradores. Holger Eichele, director general de la DBB, señaló que la situación de la gastronomía sigue siendo preocupante: muchos establecimientos no se recuperaron desde la pandemia de COVID-19.

Eichele también identificó otro problema estructural: “El gran poder de mercado del comercio minorista sigue siendo un problema para la industria cervecera”. Las grandes cadenas de supermercados ejercen presión sobre los precios, limitando la capacidad de las cervecerías para trasladar sus costos operativos crecientes.
Estrategias de supervivencia
Las cervecerías medianas buscan alternativas para mantener su viabilidad. Wolfgang Koehler, director de la Cervecería Privada de Darmstadt, apuesta a que los consumidores estén dispuestos a pagar un euro más por productos regionales. “Lamentablemente todavía hay ofertas de las grandes cervecerías por menos de 10 euros el cajón. Eso simplemente no es sustentable”, argumentó.

Como muchos otros en el sector, Koehler amplió su portafolio de productos. Bajo la marca “Bräustüb’l” ahora ofrece cuatro cervezas sin alcohol y próximamente bebidas mezcladas con cola. Esta diversificación refleja una tendencia más amplia: las variedades sin alcohol representan el rayo de esperanza para la industria.
El crecimiento de las sin alcohol
Las cervezas sin alcohol y las bebidas de malta no están incluidas en las estadísticas oficiales porque no pagan impuesto cervecero. Sin embargo, para la industria constituyen un segmento fundamental. El año pasado, más del 10% de la facturación del comercio minorista correspondió a estas variedades, y según la DBB, en 2026 también alcanzarán ese porcentaje en participación de mercado. Alemania se convirtió en el mayor mercado europeo de cervezas sin alcohol.

Colapso en el mercado interno y las exportaciones
Del total comercializado, el 82,5% se vendió en el mercado interno, registrando una caída del 5,8%. Los 6.400 millones de litros destinados al consumo doméstico quedaron sujetos a impuestos. El restante 17,5% correspondió a exportaciones o cerveza destinada a los empleados de las propias cervecerías, segmento que retrocedió un 7%.
Las ventas a países miembros de la Unión Europea sumaron 798,5 millones de litros, un 1,3% menos que en 2024. Las exportaciones a países fuera de la UE totalizaron 552,8 millones de litros, con una caída del 14,2%. Incluso la cerveza gratuita para empleados disminuyó un 7,2%, alcanzando los 10 millones de litros.

Las mezclas de cerveza con otras bebidas como limonada o jugos también cayeron un 5,2% respecto al año anterior. En cuanto a variedades, la Pilsner mantiene el liderazgo con casi el 50% del mercado, seguida por las lagers pálidas con aproximadamente 12% y las sin alcohol con 9,5%.

Perspectivas y posibles soluciones
La DBB anticipa que 2026 será otro año muy exigente para toda la industria de bebidas y alimentos. Eichele reclama una política energética más confiable y competitiva para apoyar a las empresas. Niklas Other, experto sectorial del servicio especializado “Inside Getränke”, recomienda una mayor cooperación entre compañías: la producción y logística conjuntas podrían ayudar ante la alta inmovilización de capital que representan las costosas instalaciones.

El contraste con Argentina
La crisis cervecera alemana contrasta notablemente con la situación argentina, donde el consumo per cápita viene creciendo sostenidamente en los últimos años. Mientras Alemania enfrenta el envejecimiento poblacional y cambios culturales hacia la moderación alcohólica, Argentina mantiene una población más joven y una cultura cervecera en expansión.
Sin embargo, la experiencia alemana advierte sobre desafíos futuros: la concentración del poder de compra en grandes cadenas minoristas y la necesidad de inversión constante en tecnología también afectan al sector cervecero argentino. Las cervecerías artesanales locales podrían extraer lecciones valiosas de la apuesta alemana por la diversificación, el regionalismo y las variedades sin alcohol como estrategias de supervivencia en mercados cambiantes.





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