Un preso de 34 años se fugó en un monopatín eléctrico después de que dos hombres armados atacaran a los agentes que lo acompañaban a una consulta médica en Essen, en el oeste de Alemania. Los dos agentes penitenciarios fueron reducidos y quedaron atados, aunque no sufrieron lesiones. El detenido y los dos hombres que lo liberaron escaparon en distintas direcciones.
El fugitivo fue identificado como Dijvar Gündüz, ciudadano alemán recluido en la cárcel de Essen. Según el Ministerio de Justicia de Renania del Norte-Westfalia, se encontraba en prisión preventiva por varios procesos, entre ellos causas relacionadas con drogas y lesiones agravadas. La policía publicó su nombre y una fotografía en el portal oficial de búsqueda de personas.
Un ataque en el edificio donde debía atenderse
Los funcionarios trasladaron al detenido desde la prisión hasta un consultorio ubicado en Kennedyplatz, una plaza céntrica de Essen. La agresión ocurrió en el interior del edificio al que ingresaban para cumplir con el turno. A las 12:44, empleados de la consulta alertaron a la policía sobre lo que acababa de suceder.

Según la agencia DPA, uno de los custodios sacó su arma reglamentaria y accionó el gatillo, pero no se produjo ningún disparo. Un atacante le hizo soltar la pistola de un golpe. La Policía de Essen no confirmó al canal público WDR esa versión sobre el intento de disparar.
La fuga en monopatín eléctrico fue confirmada por la Policía de Renania del Norte-Westfalia en la ficha de búsqueda. El aviso sitúa el hecho entre las 12:40 y las 12:45 y describe la intervención de dos personas enmascaradas y armadas.
Una búsqueda masiva y una falsa alarma por una granada
La Policía de Essen desplegó varios efectivos por la ciudad y difundió la imagen de Gündüz para recibir información sobre su paradero. En la descripción oficial figura como un hombre corpulento, de cabello negro y ojos oscuros. El llamamiento también solicita datos que permitan encontrar a los dos presuntos cómplices.
Las autoridades advirtieron que no podían descartar que los fugitivos estuvieran armados. Por ese motivo, pidieron a quienes creyeran reconocerlos que comunicaran el avistamiento a la policía y evitaran acercarse. Se recibieron llamadas después de publicar la fotografía, aunque inicialmente no precisaron si alguna aportaba una pista decisiva.

En paralelo, un testigo informó sobre un objeto sospechoso debajo de un vehículo estacionado en Lindenallee, a pocos cientos de metros de Kennedyplatz. La alerta obligó a intervenir a especialistas de la Oficina de Investigación Criminal del estado y a evacuar inmuebles cercanos mientras se examinaba el hallazgo.
El objeto resultó ser una imitación de granada de madera y los especialistas descartaron que representara un peligro. Las restricciones se levantaron y los ocupantes pudieron regresar a los edificios.
El traslado médico, bajo examen
El Ministerio de Justicia informó al WDR que la consulta externa había sido indicada por el hospital penitenciario de Renania del Norte-Westfalia. Gündüz llevaba los pies sujetos y se enteró del turno recién la noche anterior. Los dos custodios consiguieron liberarse después de quedar atados.

La atención sanitaria de los presos contempla consultas dentro de las cárceles y, cuando se requieren especialidades que no pueden cubrirse allí, la intervención de médicos externos. En el caso de Gündüz, las autoridades confirmaron la indicación de una evaluación fuera del establecimiento, pero no detallaron públicamente qué estudio o tratamiento debía realizarse.
El ministro regional de Justicia, Benjamin Limbach, calificó el episodio como “un ataque descarado contra nuestro Estado” y destacó que los custodios resultaron ilesos. El caso se incorporó al temario de una sesión extraordinaria de la Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento regional, prevista para el viernes 16. La bancada socialdemócrata solicitó un informe oral del funcionario.



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