jueves, 15 de octubre de 2026

Alemania tiene un problema serio para recuperar su potencia industrial: varias de las actividades con mejores perspectivas dependen de componentes provenientes de China. La fabricación de baterías, motores eléctricos y equipos informáticos expone al país a proveedores que Berlín busca reemplazar o complementar para reducir riesgos.

La advertencia ahora surge de una investigación del Instituto ZOE, con sede en Colonia. El trabajo examina 62 ramas industriales y evalúa sus condiciones para competir a largo plazo y su participación en tecnologías de bajas emisiones. El objetivo es identificar dónde impulsar inversiones y dónde facilitar una reconversión.

El diagnóstico llega cuando se perdieron unos 420.000 empleos manufactureros entre 2019 y 2025, según los datos del estudio. Lukas Bertram, uno de sus autores, señaló que la caída de la producción y del empleo industrial responde a problemas estructurales que exceden una oscilación del ciclo económico.

Las actividades que pueden impulsar la recuperación

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La fabricación de baterías ofrece oportunidades para la industria alemana, pero su expansión todavía depende de componentes chinos (Foto: Volkswagen AG).

Entre los sectores mejor posicionados aparecen la fabricación de equipos eléctricos, los dispositivos de procesamiento de datos y algunas actividades vinculadas con materiales. Son ramas que combinan conocimientos especializados y conexiones con proveedores alemanes.

El informe destaca una diferencia entre las capacidades de la industria alemana y sus estructuras productivas actuales. Las empresas tienen todavía conocimientos que pueden resultar útiles en otros mercados, aunque sus negocios tradicionales pierdan terreno.

Marla Schiefeling, coautora del trabajo, explicó que China interviene como competidor, proveedor y, en ciertos casos, comprador. Los autores proponen diversificar suministros y ampliar la demanda alemana y europea para que los nuevos sectores puedan desarrollarse con menos exposición.

Los suministros chinos que Alemania todavía necesita

Otro análisis, publicado por el Instituto de la Economía Alemana, permite dimensionar esa dependencia comercial. Su monitoreo de 2024 identificó 229 grupos de productos en los que China aportaba al menos la mitad de las importaciones alemanas. El relevamiento abarcó más de 14.300 categorías y encontró concentraciones en productos químicos, maquinaria, material eléctrico y equipos informáticos.

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China es proveedor, comprador y competidor de las industrias que Alemania busca impulsar, una relación que complica los planes de reducir dependencias (Foto: HHLA / Thies Rätzke).

Dentro de ese conjunto, 77 grupos mantuvieron una dependencia persistente: la participación china fue de al menos el 50% en cada año entre 2020 y 2024. En 45 de ellos, esa proporción aumentó en 2024 respecto del promedio de los cuatro años anteriores.

El trabajo también introduce una precisión: una elevada participación china no convierte automáticamente un producto en insumo crítico. Para establecer el riesgo real debe evaluarse si resulta indispensable para fabricar y si puede reemplazarse en un plazo corto. Además, una interrupción puede afectar tanto a la empresa que importa como a sus proveedores y clientes.

La apuesta europea y el riesgo de encarecer la producción

En marzo de 2026, la Comisión de la Unión Europea presentó una propuesta de Ley de Aceleración Industrial para estimular la demanda de tecnologías y productos europeos de bajas emisiones. Entre las actividades contempladas figuran el acero, el cemento, el aluminio, la industria automotriz y las tecnologías de emisiones netas cero. La meta es elevar la participación manufacturera en el producto europeo del 14,3% registrado en 2024 al 20% en 2035.

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La fabricación de baterías ofrece oportunidades para la industria alemana, pero su expansión todavía depende de componentes chinos (Foto: Volkswagen AG).

Esas medidas todavía requieren aprobación del Parlamento Europeo y del Consejo. La hoja de ruta institucional sitúa el objetivo de acuerdo a fines de 2026. Para Alemania, el proyecto ofrece una posible herramienta para ampliar la demanda industrial, aunque su aplicación deberá considerar que varias empresas europeas siguen necesitando piezas y materiales producidos fuera del bloque.

Bertram advirtió que las exigencias de fabricación europea podrían elevar los precios de baterías o tableros eléctricos si sus productores solo consiguen determinados componentes en China. La estrategia alemana reconoce, además, que reducir riesgos exige costos aceptables para las empresas. El desafío será ampliar el abastecimiento alternativo al mismo tiempo que se crean mercados para la producción alemana.

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