Uno de los fabricantes de camisas y blusas más reconocidos de Alemania anunció el fin de sus operaciones. La dirección de Eterna Mode GmbH comunicó este martes que la empresa cerrará su sede en Passau, Baviera, en el transcurso del verano de 2026. El proceso de búsqueda de inversores, iniciado tras la declaración de insolvencia en diciembre de 2025, culminó sin resultados: ningún comprador estuvo dispuesto a asumir la compañía en su conjunto. Solo la marca —el nombre “Eterna”— encontró adquirente, aunque su nuevo propietario no tendrá vinculación alguna con la empresa original.
Un proceso de venta que terminó en fracaso
Cuando Eterna solicitó la apertura del concurso de acreedores en diciembre de 2025, el panorama inicial no parecía del todo sombrío: más de 20 potenciales inversores manifestaron interés. Sin embargo, uno a uno fueron retirándose. El 1° de marzo de 2026, el Tribunal de Primera Instancia de Passau formalizó la apertura del procedimiento concursal bajo la modalidad de administración propia (Insolvenz in Eigenverwaltung).

La dirección de la empresa fue categórica en su comunicado: “La continuidad operativa de Eterna en Passau está, lamentablemente, descartada. El proceso de venta iniciado con la apertura del concurso concluyó sin resultados.” El comité de acreedores ya dio su conformidad al cierre, aunque la compañía no precisó una fecha exacta.
Una historia de 163 años que comienza en Viena
Eterna fue fundada en 1863 en Viena como taller textil y fábrica de ropa interior. En 1927 trasladó su sede principal a Passau, ciudad bávara a orillas del Danubio donde desarrolló la mayor parte de su historia. Con el tiempo se convirtió en sinónimo de camisas de vestir para oficina, con una clientela compuesta principalmente por empleados y ejecutivos del sector corporativo.

En su momento de mayor actividad, la empresa empleaba a cerca de 900 personas en total, de las cuales unas 280 trabajaban en la sede central de Passau. Era uno de los pocos exponentes supervivientes de la otrora floreciente industria textil alemana.
Las causas de la caída
Los problemas de Eterna no son recientes. Ya en 2021 la empresa atravesó un proceso de reestructuración financiera que, en retrospectiva, resultó insuficiente. La pandemia de Covid-19 golpeó con fuerza un segmento particularmente vulnerable: las camisas de vestir para uso laboral perdieron demanda de manera abrupta cuando las oficinas cerraron y el teletrabajo se generalizó.

A eso se sumó un contexto macroeconómico adverso en Alemania: la débil coyuntura económica deprimió las ventas, mientras que los costos de personal, energía e insumos continuaron en alza. La combinación resultó insostenible. Según la propia empresa, el sector de la moda atraviesa “tiempos difíciles”, tanto para la industria como para el comercio minorista.

La marca sobrevive, la empresa no
El desenlace del proceso concursal deparó una paradoja: Eterna como firma comercial desaparecerá, pero el nombre podrá continuar bajo una nueva titularidad. Qué uso le dará el comprador de la marca a ese activo intangible es, por ahora, una incógnita. Lo que sí es seguro es que las camisas Eterna que todavía cuelgan en innumerables roperos alemanes serán, en poco tiempo, una reliquia de una empresa que no pudo sobrevivir a la conjunción de una pandemia, el cambio en los hábitos laborales y una economía que no termina de recuperarse.





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