El presidente interino de Perú, José María Balcázar, quedó envuelto en una fuerte polémica tras una declaración sobre la Segunda Guerra Mundial que generó rechazo inmediato dentro y fuera del país. “Alemania fue empujada a la guerra por judíos”, afirmó durante un acto oficial en Lima. La frase activó críticas políticas, cuestionamientos históricos y un conflicto diplomático que sigue abierto.
El episodio ocurrió durante la ceremonia por el 138º aniversario de la Cámara de Comercio de Lima. El auditorio incluía funcionarios, empresarios y representantes diplomáticos. La frase sobre judíos y guerra mundial no pasó desapercibida. En pocas horas, el tema escaló a nivel nacional e internacional. La falta de una rectificación inmediata profundizó la crisis.
Reacciones políticas y choque con el consenso histórico
Las primeras respuestas llegaron desde el ámbito político y social. Dirigentes de distintos espacios, organizaciones civiles y referentes públicos rechazaron las declaraciones. Distorsión histórica y discurso peligroso fueron los conceptos más repetidos.

Historiadores y especialistas recordaron que la Segunda Guerra Mundial tuvo causas bien documentadas. El conflicto comenzó con la invasión de Polonia en 1939, impulsada por el régimen nazi liderado por Adolf Hitler. Ese proceso respondió a una política expansionista basada en antisemitismo, racismo y totalitarismo.
El consenso académico no deja margen para interpretaciones alternativas. Las causas reales de la guerra y régimen nazi forman parte de un marco histórico validado durante décadas. Por ello, la afirmación del mandatario contradice esa base y revive teorías desacreditadas.
Las críticas también pusieron el foco en el presente. Repetir ese tipo de versiones puede tener impacto social. Diversas voces advirtieron sobre el riesgo de legitimar prejuicios y simplificaciones peligrosas.
Respuesta internacional y presión diplomática
La polémica escaló al plano internacional. Las embajadas de Alemnia e Israel en Perú difundieron un comunicado conjunto con un tono inusual.

“El señalamiento de que los judíos controlaban el comercio alemán y el sistema bancario alemán, y que por lo tanto empujaron a los alemanes a la Segunda Guerra Mundial, es absurdo, históricamente insostenible y viola la memoria de millones de ciudadanos judíos alemanes asesinados por los nazis”, indicaron.
El documento recordó que el régimen nazi inició la guerra tras la invasión de Polonia. También subrayó el carácter racista y antisemita de esa ideología.
“El Holocausto no puede ser trivializado bajo ninguna circunstancia”, agregaron las representaciones diplomáticas. En el mismo texto incluyeron un llamado directo: “Debemos rechazar todas las formas de antisemitismo y odio, prevenirlas y erradicarlas”.
El pronunciamiento no se limitó a la crítica. También incluyó un pedido concreto. Rectificación pública y revisión de los dichos fueron las expectativas expresadas por ambas sedes diplomáticas. La presión internacional quedó así instalada.
Reclamo interno y reacción de la comunidad judía
A nivel local, la reacción fue inmediata. La Asociación Judía del Perú exigió una disculpa pública al presidente. El comunicado expresó sorpresa e indignación por el contenido del discurso.

La organización cuestionó la repetición de teorías desacreditadas y advirtió sobre su origen. Señaló que se trata de argumentos propios de “oscuros tiempos medievales”. También rechazó que se responsabilice a las víctimas del conflicto por el inicio de la guerra.
Además, advirtió sobre el impacto institucional. Declaraciones de este tipo afectan la imagen del país en ámbitos oficiales.
Balcázar lamentó la “percepción equívoca” tras sus dichos
El presidente interino José María Balcázar se refirió a la polémica y sostuvo que lamenta la “percepción equívoca” generada por sus declaraciones. A través de un comunicado, el gobierno indicó que sus dichos reflejaban una interpretación basada en el libro Los enemigos del comercio, del autor español Antonio Escohotado.
En ese mismo texto, la Presidencia remarcó que el Estado peruano sostiene que “el fanatismo nazi fue la causa de aquella deflagración bélica y culpable del imperdonable genocidio del pueblo judío” y afirmó que esa posición “se mantiene invariable”. Además, el mandatario expresó su rechazo al genocidio, reiteró su condena al antisemitismo y manifestó su solidaridad con las víctimas del Holocausto.



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