El nombre de Juan Manuel Fangio desapareció de la red comercial de Mercedes-Benz en la Argentina después de décadas de una relación que trascendió el negocio automotor. El Grupo Verdi decidió retirarse de la operación local y vendió las dos últimas sucursales de Automotores Juan Manuel Fangio S.A., ubicadas en Barracas y Don Torcuato.
El cambio cerrará una historia comercial asociada a uno de los vínculos más fuertes entre Alemania y el automovilismo argentino. Las operaciones del actual propietario cesarán el 31 de agosto, aunque cuestiones administrativas podrían demorar algunos días la transferencia definitiva de los establecimientos.
Una relación que comenzó antes de los títulos mundiales
El vínculo comercial entre Fangio y Mercedes-Benz se remonta a 1951, cuando el piloto de Balcarce todavía no había conquistado ninguno de sus cinco campeonatos mundiales de Fórmula 1.
Uno de los primeros desafíos fue vender en la Argentina el Mercedes-Benz 170 diésel. En un mercado acostumbrado a los motores nafteros, el automóvil generaba resistencia, entre otras razones, por su mayor nivel de ruido. Fangio se involucró personalmente en la promoción del modelo y en las gestiones vinculadas con su introducción en el país.

La relación quedó resumida años después en una frase utilizada por la propia empresa: “Dos estrellas brillando juntas desde 1951”.
La historia societaria tuvo, sin embargo, otro punto de partida. La propia compañía sitúa en agosto de 1968 el comienzo de las operaciones de Automotores Juan Manuel Fangio. Con el tiempo, la sede de la avenida Montes de Oca, en Barracas, se convirtió en su casa central y en uno de los establecimientos más identificados con Mercedes-Benz en Buenos Aires.
De Fangio a Rodobens
En 1991 se produjo otro cambio decisivo. Las concesionarias, entonces vinculadas a Mercedes-Benz Argentina y Juan Manuel Fangio, fueron adquiridas por el brasileño Grupo Rodobens, que mantuvo el nombre Automotores Juan Manuel Fangio.
La red creció posteriormente. La empresa incorporó en 2000 la sucursal de Don Torcuato, sobre la Panamericana, en un predio de 11.000 metros cuadrados, y en 2003 abrió una concesionaria de 2.200 metros cuadrados en La Plata. También tuvo establecimientos en Mar del Plata y Puerto Madero.

Barracas mantuvo un lugar central. En 2012, Rodobens realizó allí una fuerte renovación de las instalaciones y abrió un nuevo salón de ventas. El establecimiento de Montes de Oca continuó funcionando como casa matriz de Fangio Concesionarios.
La reorganización posterior de la red llevó al cierre de sucursales, entre ellas las de La Plata y Mar del Plata. Finalmente quedaron operativos los establecimientos de Barracas y Don Torcuato.
Dos compradores y el final del nombre Fangio
Según publicó el portal A Rodar Post, la salida del Grupo Verdi marcará ahora la última transformación. Según la información del sector, la sucursal de Don Torcuato, conocida como Panamericana, fue adquirida por el Grupo Pigoni, que ya tomó el control del establecimiento y comenzó su remodelación. La reapertura está prevista bajo otra denominación.

El establecimiento de Barracas, en tanto, pasará a partir de septiembre a manos del empresario Adrián Wais, dedicado al negocio automotor en la Argentina y Miami y especializado en vehículos usados de alta gama. Las operaciones comerciales, por lo tanto, continuarán bajo nuevos propietarios. Lo que desaparecerá será un nombre que convirtió una concesionaria en algo poco habitual dentro de la industria: el punto de encuentro entre una marca alemana y el legado del piloto argentino que ganó cinco campeonatos mundiales, dos de ellos al volante de Mercedes-Benz.





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