Argentina puso en marcha una obra industrial que conectó en simultáneo a América, África y Asia con un objetivo inédito: transformar el gas de Vaca Muerta en GNL para exportarlo a gran escala. El proyecto de Southern Energy avanza en Río Negro mientras el primer buque licuefactor inició su traslado desde Camerún y los caños fabricados en India comenzaron a llegar al puerto de San Antonio Este. Alemania ya tiene reservado un tercio de la producción prevista.
El destino alemán quedó asegurado mediante el contrato entre Southern Energy (SESA) y la empresa estatal alemana SEFE Securing Energy for Europe. El acuerdo, firmado el 4 de marzo de 2026, contempla la compra de 2 millones de toneladas de GNL por año durante ocho años, con las primeras entregas previstas para fines de 2027. Es el primer contrato argentino de largo plazo para exportar GNL.
El volumen equivale a un tercio de los 6 millones de toneladas anuales que Southern Energy proyecta producir. Rodolfo Freyre, CEO de la compañía, estimó que el negocio con SEFE podría representar alrededor de US$7.000 millones en exportaciones, dependiendo de la evolución de los precios.

La operación tiene además una dimensión estratégica para Alemania. Frédéric Barnaud, director comercial de SEFE, sostuvo al anunciar el contrato que el abastecimiento desde Argentina permitirá ampliar el portafolio de la compañía hacia Sudamérica y reforzar la seguridad energética europea. SEFE será el primer cliente internacional de largo plazo del GNL argentino.
De Camerún a Singapur y después a la Patagonia
Una de las piezas centrales del proyecto ya comenzó su propio viaje. El Hilli Episeyo, buque fábrica que operó frente a Camerún, fue desamarrado y trasladado rumbo a Singapur. Allí será sometido a tareas de mantenimiento y acondicionamiento antes de emprender el trayecto hacia Río Negro. Su llegada a la Argentina está prevista para junio de 2027.

Desde Singapur, dos remolcadores deberán conducirlo hasta Fuerte Argentino en un viaje estimado en unos 60 días. Una vez instalado, comenzarán el amarre, las conexiones y el commissioning, es decir, las pruebas y verificaciones necesarias antes de entrar en operación comercial.
Southern Energy prevé alcanzar un régimen regular de exportaciones durante el último trimestre de 2027. El Hilli Episeyo tendrá capacidad para producir unos 2,45 millones de toneladas anuales. Un segundo buque, el MK II, se incorporará hacia fines de 2028 y elevará la capacidad conjunta a alrededor de 6 millones de toneladas.
Unos 40.000 caños para unir Vaca Muerta con el Atlántico
Mientras el buque atraviesa océanos, la infraestructura terrestre avanza en la Argentina. Los primeros 3.640 caños de 36 pulgadas, fabricados por Welspun en India, llegaron al puerto de San Antonio Este. Son parte de unos 40.000 ductos que arribarán en once barcos para construir el San Matías Pipeline.

El gasoducto tendrá 472,5 kilómetros y conectará el área productiva de Vaca Muerta con la costa rionegrina. Los caños del primer embarque pesan en conjunto 13.400 toneladas y permitirán cubrir aproximadamente 42 kilómetros de la futura traza. Cuando el sistema esté terminado, tendrá capacidad para transportar unos 27 millones de metros cúbicos diarios de gas natural.
Southern Energy busca cerrar además el financiamiento del ducto, estimado entre US$1.200 millones y US$1.300 millones. El proyecto completo demandará inversiones superiores a US$15.000 millones durante su vida útil y, a plena capacidad, requerirá un volumen de gas equivalente a aproximadamente el 20% del consumo actual argentino.
Una nueva ruta energética entre Argentina y Alemania
El consorcio está integrado por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%). Su objetivo es combinar contratos de mediano plazo, como el firmado con SEFE, con operaciones en el mercado spot para conservar flexibilidad comercial. El desafío será transformar la enorme disponibilidad de shale gas de Vaca Muerta en un flujo exportador sostenido.

Si el cronograma se cumple, 2027 marcará el comienzo de esa etapa: el gas extraído en Neuquén viajará hacia Río Negro, será licuado frente a la costa patagónica y una parte relevante de esa producción quedará destinada durante ocho años al mercado alemán.





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