La victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt dejó de ser un problema del este del país. Tres días después, el resultado ya generó un festejo de Donald Trump, una frase fuerte de Angela Merkel y cruces entre el canciller Friedrich Merz y la ultraderecha dentro del Bundestag.
La AfD sacó el 43,8% de los votos, más del doble que en 2021, y así consiguió el mejor resultado de su historia en una elección regional. La CDU quedó segunda con apenas el 17,2%, perdió más de la mitad de sus votos y sufrió su peor desempeño desde la creación del estado federado.
De ese modo, la AfD consiguió 39 de los 83 escaños y quedó a tres de la mayoría absoluta. El tamaño de la victoria alteró el tablero político: cualquier alternativa necesitará acuerdos entre partidos que hasta hace pocos años resultaban difíciles de imaginar.
Donald Trump celebra y Berlín toma distancia
El presidente estadounidense reaccionó en una publicación de Truth Social. “¡La formación populista de Alemania acaba de tener una noche realmente grande!”, escribió. Y aseguró que los votantes se cansaron de las normas migratorias “absolutamente horribles” y cerró el mensaje con la consigna “MGGA”, una adaptación de su lema electoral que significa Make Germany Great Again.

Trump no mencionó a la AfD, pero compartió una imagen con los resultados y dejó pocas dudas sobre el destinatario del elogio. El candidato regional Ulrich Siegmund prometió durante la campaña comenzar con las deportaciones de inmigrantes sin permiso de residencia “desde el primer minuto”, una fórmula cercana al discurso de la Casa Blanca.
Por su parte, el vocero de Merz, Stefan Kornelius, recordó que el canciller considera inadmisibles los comentarios de gobiernos extranjeros sobre elecciones alemanas. Ese mismo día, Alemania postergó una conversación telefónica prevista entre Merz y Trump por el aniversario de los atentados del 11 de septiembre.
Angela Merkel habla de un quiebre histórico
La reacción de Angela Merkel fue en un encuentro tecnológico celebrado en Colonia. La ex canciller calificó el resultado como “simplemente estremecedor” y lamentó el derrumbe de la CDU, el partido que condujo durante casi dos décadas. “Como integrante de la CDU, me sangra el corazón”, afirmó.

Su preocupación no se limitó al porcentaje obtenido por la AfD, sino sobre una forma de hacer política en la que las emociones desplazan a los datos y las percepciones personales pesan más que los hechos verificables. Merkel citó una declaración de Siegmund: el candidato reconoció mejoras en el desempleo, pero que los ciudadanos no las sentían. Esa lógica, advirtió, puede provocar “retrocesos civilizatorios”.
También cuestionó la estrategia de los partidos tradicionales. Consideró insuficiente limitarse a repetir el cordón sanitario contra la AfD y pidió reconstruir el contacto con los ciudadanos con propuestas y argumentos concretos.
Friedrich Merz endurece el choque con la AfD
El resultado golpeó a Friedrich Merz, que llegó a la Cancillería prometiendo recuperar a los conservadores que se trasladaron hacia la derecha. En el Bundestag, el canciller acusó a la AfD de favorecer los intereses de Rusia y comparó su proyecto de “remigración” con una limpieza étnica basada en el origen y el color de piel. Los diputados ultraderechistas respondieron con gritos, pero Merz insistió que expulsar trabajadores extranjeros paralizaría sectores como la salud, la hotelería y el cuidado de adultos mayores.

La disputa ahora se concentrará en Magdeburgo, donde el BSW, una formación de izquierda conservadora en inmigración y cercana a Moscú, sacó cinco bancas y quedó con la capacidad de definir la próxima mayoría. Es el único partido que no descartó conversar con la AfD, aunque propuso un candidato independiente para encabezar el gobierno regional.
La AfD todavía puede quedar fuera del poder, pero lo cierto es que ya modificó el equilibrio alemán. Trump celebró, Merkel habló de amenaza histórica y Merz respondió con una confrontación directa. Las próximas elecciones mostrarán si Sajonia-Anhalt fue una excepción o el comienzo de una transformación más profunda.




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