La gimnasia rítmica argentina llegó este miércoles 12 de agosto al Campeonato Mundial de Frankfurt con Celeste D’Arcangelo en la competencia individual y un conjunto de cinco integrantes, después de que las propias deportistas impulsaran campañas para reunir fondos y afrontar los costos del viaje a Alemania.
El contraste atraviesa la participación nacional. Mientras la histórica Festhalle recibe entre el 12 y el 16 de agosto a buena parte de la elite mundial, las representantes argentinas debieron buscar aportes particulares y patrocinadores para poder competir. La inscripción oficial de World Gymnastics confirma una delegación deportiva argentina integrada por seis gimnastas: una individual y cinco del conjunto.
D’Arcangelo, ante su segundo Mundial
Celeste D’Arcangelo, cordobesa y representante del Club Municipalidad de Córdoba, afronta su segundo Campeonato Mundial absoluto. Hoy, miércoles, compite en aro y pelota y mañana, jueves, completa la clasificación con mazas y cinta.
La gimnasta tiene un antecedente singular: en 2018 se convirtió en la primera representante argentina de gimnasia rítmica en participar de los Juegos Olímpicos de la Juventud, disputados en Buenos Aires.

Su clasificación para Frankfurt llegó después del Campeonato Panamericano de Río de Janeiro, donde terminó cuarta entre las individuales. Su entrenadora, Vanina Lorefice, la definió como una deportista “sumamente responsable, trabajadora, luchadora” y destacó que su recorrido estuvo marcado por “mucho trabajo y esfuerzo”.
La exigencia del Mundial es considerable. De acuerdo con el sistema de competencia de World Gymnastics, las 18 mejores de la clasificación individual avanzan a la final all-around, mientras que las ocho primeras de cada aparato acceden a sus respectivas finales.
Cinco argentinas y dos rutinas
El sábado será el turno del conjunto nacional, integrado por Lara Aimeri, Pilar Cattaneo, Milena López Lescano, Franca Miravet Piva y Camila Schaffer. Las argentinas presentarán las dos composiciones previstas por el programa internacional de 2026: cinco pelotas y tres aros con dos pares de mazas.
La presencia del equipo en Alemania, sin embargo, comenzó bastante antes de pisar el tapiz. En una campaña difundida en redes sociales, las gimnastas pidieron colaboración económica para concretar el viaje.
“Todos los días estamos entrenando con muchísimo esfuerzo y dedicación para poder representar al país de la mejor manera”, explicaron en un video publicado en Facebook. El pedido estuvo dirigido tanto a empresas interesadas en patrocinarlas como a particulares dispuestos a realizar aportes.

D’Arcangelo también lanzó su propia campaña. “Representar a la selección argentina es el orgullo más grande de mi carrera, pero estar presente en un Campeonato del Mundo requiere cubrir costos muy altos de viaje y estadía. Por eso, hoy necesito de tu ayuda”, señaló.
De buscar fondos a competir en una Festhalle agotada
La escena adquiere otra dimensión en Frankfurt. La organización informó que las jornadas decisivas del viernes, sábado y domingo agotaron sus entradas, mientras que todavía quedaban localidades para las clasificaciones de hoy y mañana.
Para la Argentina, por lo tanto, el Mundial plantea dos competencias simultáneas. Una se resuelve sobre un practicable de 13 por 13 metros, entre aros, pelotas, mazas y cintas. La otra transcurre fuera de él: conseguir los recursos necesarios para que una clasificación deportiva obtenida en América pueda convertirse efectivamente en una participación mundial.

Todavía falta un dato central para medir esa segunda competencia: cuánto costó finalmente llevar al equipo a Frankfurt, cuánto aportaron las instituciones deportivas y qué proporción debieron financiar las propias gimnastas. Esas cifras permitirían convertir una campaña de colaboración en algo más que una historia de esfuerzo personal: un indicador concreto de cómo se sostiene el alto rendimiento argentino lejos de los deportes profesionales.




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