La reunión que mantuvieron el canciller federal alemán, Friedrich Merz, y el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíyev, abrió una nueva etapa en la cooperación energética entre ambos países, pero también dejó al descubierto un episodio inesperado: Bakú confirmó que su territorio fue escenario de un encuentro secreto entre figuras políticas alemanas y rusas, del que, según ambos mandatarios, el gobierno azerbaiyano no había sido informado.
La conferencia de prensa conjunta mostró así dos agendas paralelas. Por un lado, Alemania busca consolidar nuevas fuentes de abastecimiento de gas y petróleo para reducir su dependencia energética. Por otro, reapareció el debate sobre los llamados back channels, los canales informales de comunicación entre actores vinculados con Berlín y Moscú en medio de la guerra en Ucrania.
Una revelación que desplazó el eje político
Consultado sobre las versiones publicadas por medios alemanes acerca de una reunión reservada celebrada en Bakú, Merz respondió que desconocía completamente su existencia. “No tengo conocimiento de una reunión de ese tipo“, afirmó el canciller.
La respuesta dio paso a una intervención mucho más detallada de Alíyev. El mandatario explicó que las autoridades de su país investigaron las publicaciones periodísticas y verificaron los registros migratorios antes de su viaje a Berlín.

Según informó, el 12 de julio llegaron a Bakú desde Alemania el exjefe de la Cancillería durante el gobierno de Angela Merkel, Ronald Pofalla, y el ex presidente del Partido Socialdemócrata (SPD), Matthias Platzeck. En las mismas fechas arribaron desde Moscú el ex primer ministro ruso Viktor Zubkov y Valeri Fadéyev, presidente del Consejo Presidencial para el Desarrollo de la Sociedad Civil y los Derechos Humanos de Rusia.
“Nuestro territorio fue utilizado sin nuestro conocimiento para una reunión de este tipo“, sostuvo Alíyev, quien aclaró que su gobierno no participó del encuentro ni recibió información previa de Alemania o de Rusia.
El presidente añadió que la coincidencia de los registros de vuelo le permite concluir que efectivamente se celebró una reunión secreta en Bakú. No obstante, evitó especular sobre su contenido y señaló que, si ese tipo de contactos contribuyera a poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania, solo podría ser bienvenido.
Berlín mantiene su posición sobre Ucrania
Merz aprovechó la pregunta para reiterar la posición oficial del gobierno alemán respecto de la invasión rusa. Recordó que tanto Alemania como Ucrania impulsaron en reiteradas oportunidades propuestas de diálogo y sostuvo que el presidente ruso, Vladímir Putin, continúa rechazando cualquier negociación.

Mientras esa situación persista, afirmó, Europa seguirá apoyando a Ucrania “en su lucha por sobrevivir frente a la agresión rusa”, una política que, dijo, continuará coordinándose con los socios europeos.
El canciller también agradeció que Alíyev comparta esa interpretación sobre las causas del conflicto y sobre la responsabilidad de Moscú para poner fin a la guerra.
Energía: el eje oficial de la visita
Más allá de la controversia política, el motivo central de la visita fue fortalecer la cooperación energética.
Desde que Alemania dejó de importar gas ruso tras el inicio de la invasión a Ucrania, Berlín aceleró la búsqueda de proveedores alternativos. En ese escenario, Azerbaiyán adquirió una importancia creciente por ser uno de los pocos países de la región con excedentes exportables de hidrocarburos.
Merz explicó que Alemania tiene un “alto interés” en diversificar sus importaciones de gas y señaló que la infraestructura existente permite pensar especialmente en el abastecimiento del sur del país.
Alíyev confirmó que Azerbaiyán comenzó este año a suministrar gas natural a Alemania en el marco de un contrato de diez años firmado con empresas alemanas.

Según detalló, el volumen previsto asciende a 1.500 millones de metros cúbicos anuales, dentro de una producción exportable que el año pasado alcanzó 25.000 millones de metros cúbicos, la mayor parte destinada a mercados europeos.
El mandatario sostuvo que su país podría incrementar esos envíos, aunque advirtió que existen limitaciones de infraestructura. Tanto el gasoducto TANAP como el TAP, explicó, operan cerca de su capacidad máxima, por lo que serían necesarias nuevas inversiones y ampliaciones.
En ese contexto reclamó que instituciones financieras europeas reconsideren las restricciones al financiamiento de proyectos vinculados con combustibles fósiles, argumentando que la seguridad energética europea enfrenta nuevos desafíos derivados de la situación geopolítica internacional.
Dos agendas que convergieron en Bakú
La visita terminó proyectando una imagen de fuerte contraste. Mientras los gobiernos de Alemania y Azerbaiyán avanzaron públicamente en una agenda de cooperación energética y de diversificación del suministro europeo, la confirmación de contactos reservados entre dirigentes alemanes y rusos convirtió a Bakú en escenario de otra diplomacia mucho menos visible.

Merz dejó en claro que desconocía esas reuniones. Alíyev aseguró que tampoco habían sido comunicadas a su gobierno. Sin embargo, la coincidencia temporal de los viajes de los participantes y la confirmación oficial de esos desplazamientos agregaron un nuevo elemento a un debate que atraviesa a la política alemana: hasta qué punto los canales informales con Moscú pueden contribuir a una futura negociación o, por el contrario, convertirse en una herramienta de influencia del Kremlin en plena guerra contra Ucrania.




Hacé tu comentario