El Gobierno alemán entró en una compleja negociación interna para decidir con qué porcentaje participará el Estado en el grupo armamentístico franco-alemán KNDS, fabricante del tanque Leopard 2 y proveedor histórico de la Bundeswehr, ante su inminente salida a la Bolsa.
La discusión, que combina intereses estratégicos, industriales y geopolíticos, se da en un escenario en el que la firma valuada en hasta EUR 20.000 millones (US$ 23.400 millones) podría quedar bajo influencia mayoritaria francesa si Berlín no actúa con rapidez.
Un equilibrio binacional en riesgo
Oficialmente, la conducción de KNDS comunicó que el debut bursátil se concretará en el transcurso del año. Sin embargo, según trascendió de fuentes internas del propio grupo, los principales directivos buscan acelerar el proceso y apuntan a este mismo verano boreal.
La filial alemana KNDS Deutschland, con sede en Múnich y conocida hasta hace pocos años como Krauss-Maffei Wegmann (KMW), fabrica los carros Leopard 2 y los Boxer, y constituye desde hace décadas uno de los pilares no solo de la industria de defensa alemana sino de la arquitectura nacional de seguridad.

La compañía forma parte de un holding binacional cuya estructura accionaria respeta un delicado equilibrio: el 50 por ciento de las acciones pertenece al Estado francés y el otro 50 por ciento a una familia empresaria alemana, que se retirará en el marco de la salida a la Bolsa. Desde la perspectiva de Berlín, esa salida implica un riesgo concreto de pérdida de influencia frente a París.
Hasta EUR 8.000 millones sobre la mesa
En círculos políticos informados se menciona un objetivo del 40 por ciento de participación estatal alemana. Dado que el mercado valúa al grupo en hasta EUR 20.000 millones (US$ 23.400 millones), el Estado federal debería invertir hasta EUR 8.000 millones (US$ 9.360 millones) para alcanzar ese porcentaje. A cambio, la Bundesrepublik se convertiría en accionista principal de una empresa con la cartera de pedidos saturada para los próximos años.

El telón de fondo lo aporta el proyecto “Arminius”: el Bundeswehr está a punto de adjudicar uno de los mayores contratos de su historia, con la compra de hasta 3.000 vehículos basados en el blindado a ruedas Boxer. El valor de la operación alcanza los 40.000 millones de euros y se repartirá entre Rheinmetall y KNDS Deutschland. En el Gobierno alemán se considera inadmisible que uno de los adjudicatarios esté bajo control francés.
Diez milímetros que definen el futuro de la OTAN
A la disputa accionaria se suma una pulseada técnica de aparente sutileza: el calibre de los futuros cañones de los tanques de la OTAN. El estándar actual del Leopard 2 es de 120 milímetros. Alemania, de la mano del especialista Rheinmetall, apuesta a un nuevo calibre de 130 milímetros, con mayor poder de penetración. Francia, a través de la filial Nexter del propio KNDS, impulsa los 140 milímetros, lo que exigiría rediseñar por completo las torretas de los blindados.

Entre los analistas militares existe consenso en que quien imponga su calibre fijará el estándar de las próximas décadas y asegurará ingresos multimillonarios. Un KNDS dominado por Francia anticiparía, según expertos del sector, una resolución en perjuicio de la industria alemana.
KNDS en busca de plantas civiles
Mientras la discusión política avanza, KNDS exploró además dos operaciones que reflejan el ritmo de la reconversión militar en Europa. Según un informe publicado el jueves, el grupo mantiene conversaciones con Mercedes-Benz para adquirir su planta de Ludwigsfelde, al sur de Berlín, junto con cerca de 2.000 empleados. El acuerdo en estudio contempla un arrendamiento inicial de parte de las instalaciones, con producción simultánea de vehículos militares y furgonetas de Mercedes durante la transición.

En paralelo, KNDS confirmó a la revista Spiegel que mantiene tratativas por la planta de Volkswagen en Osnabrück, en el oeste de Alemania. El director ejecutivo del fabricante automovilístico, Oliver Blume, había informado a los inversores que la compañía se encontraba en negociaciones avanzadas con contratistas de defensa.
A fines de abril, además, la israelí Rafael Advanced Defense Systems firmó una carta de intención por el mismo emplazamiento. Una participación estatal en KNDS no sería inédita: Berlín ya mantiene un equilibrio similar con Francia en Airbus y posee una minoría de bloqueo de algo más del 25 por ciento en el especialista bávaro en radares Hensoldt.




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