La excavación avanzó durante 2026 en el macizo del Brünig, cerca de Lungern, en el cantón de Obwalden, Suiza, con una propuesta que lleva el negocio inmobiliario a un territorio poco convencional: vender durante casi un siglo el uso de cámaras privadas construidas dentro de una montaña para custodiar bienes de gran valor. No es un banco ni una caja de seguridad convencional. El producto combina espacio subterráneo, infraestructura, discreción y seguridad patrimonial a largo plazo.
Veinte cámaras bajo la roca
Detrás del proyecto está Brünig Mega Safe AG, presidida por el empresario Thomas Gasser y vinculada con la experiencia de Gasser Felstechnik, compañía familiar que durante años desarrolló instalaciones subterráneas en la misma zona.

SRF informó en 2025 que el sistema proyectado ocuparía un área de aproximadamente 200 por 300 metros y contaría con entre 20 y 25 cavernas. En el interior del macizo ya existen otras instalaciones excavadas por la empresa, entre ellas un polígono de tiro y espacios de entrenamiento. La temperatura natural comunicada para las nuevas cámaras ronda los 13 grados durante todo el año.
Las instalaciones están pensadas para obras de arte, oro y otros metales preciosos, automóviles clásicos, vinos y distintos bienes admitidos por el operador. Gasser señaló además que no se permitirá almacenar drogas ni explosivos.
De CHF 500.000 a casi un millón
El precio también muestra cómo evolucionó el proyecto. En julio de 2025, SRF indicó que una cámara de unos 20 metros cuadrados costaba algo más de CHF 500.000 (US$ 610.000) y que todavía no había unidades vendidas. En agosto de 2026, una cobertura de RTS reproducida por Swissinfo situó el ingreso mínimo cerca de CHF 1 millón (US$ 1.220.000) y señaló, sobre la base de declaraciones del promotor, que ya existían clientes contratados. Las dos cifras corresponden a momentos distintos y no necesariamente a espacios con la misma configuración.

El modelo se presenta como un derecho por 99 años. Según Gasser, cada espacio recibe una identificación parcelaria en el registro y puede incluso utilizarse como garantía hipotecaria. Esa descripción forma parte de la estructura comercial comunicada por el desarrollador y no equivale por sí sola a comprar una porción de la montaña con las características de una propiedad inmobiliaria convencional.
Seguridad: entre la geología y la promesa comercial
Las cámaras estarán cubiertas por más de cien metros de roca. El desarrollador compara su nivel de protección con el de la Schweizerische Nationalbank, una referencia potente para vender seguridad, pero que Swissinfo presenta expresamente como una afirmación de los promotores y no como una certificación independiente.

La montaña tampoco reemplaza otros controles. La custodia de bienes valiosos depende además de gestión de accesos, prevención de incendios, humedad, suministro energético, seguros, controles jurídicos y continuidad operativa durante décadas.
En el plano administrativo, el proyecto superó etapas públicas concretas. El cantón de Obwalden registró en 2024 la aprobación de una revisión parcial del planeamiento vinculada con Brünig Mega Safe AG y el otorgamiento de una autorización de desmonte. Esos permisos habilitan etapas del proyecto, pero no certifican su futura eficacia como instalación de alta seguridad.
Décadas de experiencia bajo tierra
Thomas Gasser no llegó al proyecto desde el negocio financiero, sino desde la ingeniería en roca. Durante décadas estuvo vinculado con Gasser Felstechnik, la empresa familiar especializada en excavaciones y obras subterráneas cuya conducción ya pasó a la siguiente generación.

En Lungern, la compañía desarrolló previamente distintas instalaciones dentro del macizo del Brünig. Mega Safe traslada ahora esa experiencia técnica a otro mercado: transformar espacio excavado en un producto privado de custodia de alto valor.
El origen del proyecto ayuda también a entender su propuesta comercial. Más que reproducir el modelo de una entidad financiera, Brünig Mega Safe busca convertir capacidad de ingeniería, geología alpina y estabilidad contractual en una forma de infraestructura patrimonial.
La montaña como activo privado
Suiza utilizó históricamente el interior de sus montañas para defensa, protección civil, transporte e infraestructura. Brünig Mega Safe toma esa asociación entre roca y seguridad y la convierte en un producto privado destinado a patrimonios individuales.

Pero los 99 años prometidos introducen otra dimensión. Una obra de arte, un automóvil clásico o una botella excepcional pueden cambiar de propietario varias veces mientras la cavidad permanezca en el mismo lugar. Por eso, más allá del espesor de la roca, la verdadera prueba será otra: quién garantiza el acceso, la conservación, el seguro y la responsabilidad jurídica cuando cambien los clientes, la empresa o las reglas.
En Brünig, el producto más singular no son solamente los metros cuadrados excavados en la montaña. Es la promesa de que esa combinación de roca, infraestructura y contrato seguirá ofreciendo seguridad durante casi un siglo.





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