Berlín se propuso convertir a sus turistas en aliados de la limpieza urbana. La capital alemana presentó BerlinPay, un programa piloto que recompensará a visitantes y residentes que adopten comportamientos sostenibles, desde recoger basura hasta movilizarse en bicicleta. La iniciativa estará vigente hasta el 14 de junio y forma parte de una estrategia más amplia para enfrentar el creciente problema de los residuos en la ciudad.

El esquema funciona de manera simple: los interesados se inscriben en la plataforma visitBerlin y eligen entre unas 5.000 actividades disponibles. A cambio, acceden a entradas gratuitas para museos, descuentos en gastronomía, vales para experiencias culturales y excursiones acuáticas. Unas 40 empresas y museos participan de la propuesta, según informó France 24.
Un río como protagonista
La edición inaugural pone el foco en el Spree y en el turismo sostenible. La elección no es casual: durante el verano, ríos y lagos se transforman en los espacios más concurridos de la capital, y las autoridades buscan reducir el impacto ambiental de esa afluencia. La campaña se presentará por completo a mediados de mayo bajo el lema “turismo acuático”.

Franziska Giffey, teniente de alcalde de Berlín, destacó la relevancia económica y ambiental del turismo fluvial y subrayó la necesidad de mitigar sus efectos negativos. La funcionaria remarcó que el programa apunta a una “convivencia más consciente” entre quienes visitan la ciudad y su entorno natural, según consignó Euronews.
La directora ejecutiva de la oficina de turismo local explicó en una conferencia de prensa que el objetivo es que “tanto visitantes como habitantes experimenten la capital alemana de forma más consciente y responsable”. Las recompensas serán flexibles e irán desde pequeños servicios adicionales hasta promociones especiales.

Cifras que explican la urgencia
Los números detrás de BerlinPay revelan la dimensión del problema. De acuerdo con datos del Servicio Municipal de Limpieza citados por Euronews, el costo del retiro de basura arrojada de manera ilegal en Berlín alcanzó los EUR 13,1 millones (US$ 15,2 millones) el año pasado, contra los EUR 10,3 millones (US$ 12 millones) del período anterior. Solo en el distrito de Neukölln, la oficina de orden público registró 15.000 denuncias anuales vinculadas a residuos.

El fenómeno abarca tanto desechos voluminosos —muebles y electrodomésticos abandonados en la vía pública— como objetos pequeños que deterioran el espacio urbano. Frente a este panorama, las autoridades endurecieron las sanciones desde fines de 2025: tirar una colilla de cigarrillo puede costar hasta EUR 250 (US$ 290,6), frente a los EUR 55 (US$ 63,9) anteriores, y en casos graves la multa trepa a EUR 3.000 (US$ 3.488). El vertido ilegal contempla penalidades de entre EUR 1.500 (US$ 1.743) y EUR 11.000 (US$ 12.786), que pueden llegar a EUR 15.000 (US$ 17.436) cuando se trata de artefactos peligrosos.
El modelo danés como espejo
La inspiración de Berlín proviene de CopenPay, el programa que Copenhague puso en marcha en 2024. La capital danesa fue pionera en vincular conductas sostenibles con recompensas concretas: bebidas, comidas, alquiler de bicicletas o paseos en barco. Los resultados fueron contundentes. Durante el primer mes del piloto participaron 75.000 turistas, el alquiler de bicicletas aumentó un 29% y se recolectaron toneladas de residuos, según France 24 y Euronews.

La versión 2025 de CopenPay amplió su alcance a 90 atracciones y se extendió durante nueve semanas, entre el 17 de junio y el 17 de agosto. Los visitantes accedían a cafés gratuitos, helados y comidas ecológicas con solo presentar pruebas de acciones respetuosas con el clima, como recoger basura o arribar a la ciudad en transporte sostenible, indicó The Independent.
Diversos estudios reconocieron los efectos positivos del modelo danés, que no se limitaron a la limpieza directa sino que promovieron un cambio de hábitos entre turistas y residentes. Ese éxito convenció a las autoridades alemanas de adaptar la fórmula. BerlinPay cuenta con el respaldo del Departamento de Economía, Energía y Empresas Públicas del Senado berlinés. Si el balance resulta favorable, la ciudad evalúa convertirlo en un evento anual, siguiendo la estela de Copenhague.




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