Un problema cotidiano de la agricultura llevó a un productor del norte de Alemania a desarrollar una tecnología que podría transformar el manejo de los cultivos ecológicos. Después de más de diez años de investigación, el agricultor Rainer Carstens logró poner en funcionamiento un robot autónomo equipado con inteligencia artificial y láser que identifica y elimina malezas con una precisión inédita, sin utilizar herbicidas ni alterar el suelo.
El proyecto nació de una necesidad concreta. La explotación familiar Westhof Bio, dedicada a la producción de hortalizas orgánicas en el estado de Schleswig-Holstein, destinaba más de EUR 200.000 (US$ 228.774) anuales al desmalezado manual, una tarea indispensable porque la agricultura ecológica prohíbe el uso de herbicidas químicos. Frente al aumento de los costos laborales y la dificultad para conseguir personal, Carstens decidió buscar una solución tecnológica.
De un problema del campo a una empresa tecnológica
La iniciativa comenzó en 2014 en colaboración con la Universidad de Ciencias Aplicadas de la Costa Oeste de Alemania. Cinco años después dio origen a la empresa Naiture GmbH & Co. KG, encargada de desarrollar y comercializar la tecnología surgida del proyecto de investigación. Según la compañía, sus raíces se remontan a una colaboración iniciada incluso antes, impulsada por la necesidad de automatizar el control de malezas en la agricultura orgánica.

Desde abril de 2025, el prototipo más avanzado trabaja de forma continua en campos comerciales, especialmente en cultivos de zanahoria, donde la eliminación de malezas representa uno de los mayores desafíos técnicos y económicos.
“Al ser una granja orgánica, obviamente no podíamos usar productos químicos para destruir las malezas y dependíamos del trabajo manual, con un costo enorme. Nuestro objetivo era desarrollar una alternativa sostenible, automatizada y libre de químicos que haga que la agricultura orgánica sea económicamente viable”, explicó Carstens.
Inteligencia artificial para distinguir plantas de malezas
El funcionamiento del robot combina visión artificial, inteligencia artificial y tecnología láser.
Un conjunto de cámaras de alta resolución registra permanentemente imágenes del cultivo. Un ordenador integrado procesa esa información en tiempo real y un modelo de inteligencia artificial entrenado específicamente para esa tarea distingue las plantas cultivadas de las malezas, calcula su ubicación exacta y ordena la acción del láser.

El rayo, guiado mediante un sistema de espejos de alta velocidad, impacta únicamente sobre la maleza y destruye sus tejidos sin remover la tierra ni afectar las plantas vecinas.
“La función principal de la máquina es el control completamente autónomo de malezas, especialmente dentro de las hileras de cultivo, sin dañar las plantas”, resumió Carstens.
Precisión en milisegundos
La velocidad constituye uno de los aspectos clave del sistema.
Cada maleza debe ser identificada y eliminada en apenas entre 40 y 150 milisegundos, dependiendo de la especie y de su estado de crecimiento. El robot avanza actualmente entre 0,5 y 1 kilómetro por hora y puede trabajar entre seis y ocho hectáreas por jornada, aunque la empresa afirma que su diseño modular permitirá ampliar su capacidad en futuras versiones.

Los desarrolladores sostienen además que la inteligencia artificial alcanza niveles de precisión superiores al 99 % en la identificación de cultivos y malezas cuando está entrenada para cada especie agrícola.
Del prototipo al mercado
Aunque los resultados obtenidos en el campo son alentadores, Carstens evita hablar de una revolución inmediata.
“La máquina que tenemos ahora es un prototipo avanzado. Se ha probado con éxito en condiciones reales de campo. El objetivo claro de esta tecnología es convertirla en un producto comercial para la próxima temporada”, afirmó.

Los primeros ensayos científicos publicados este año respaldan ese optimismo. Investigadores que evaluaron el sistema en cultivos comerciales verificaron elevadas tasas de eliminación de malezas en zanahorias y remolachas, confirmando el potencial agronómico de esta tecnología para reducir la dependencia del trabajo manual y de los herbicidas.
Una innovación nacida en el campo
La historia de este robot ilustra una tendencia cada vez más visible en la agricultura europea: muchas de las innovaciones más disruptivas ya no nacen exclusivamente en laboratorios o grandes empresas tecnológicas, sino también en explotaciones agropecuarias que buscan resolver problemas concretos.

En este caso, un productor convirtió un costo operativo que superaba los EUR 200.000 (US$ 228.774) anuales en el punto de partida para desarrollar una tecnología con potencial de aplicación internacional. Si el sistema logra superar la etapa experimental y llega al mercado, podría convertirse en una herramienta clave para la agricultura ecológica y, eventualmente, también para otros modelos de producción agrícola.





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