Los pasajeros de Lufthansa y de otras aerolíneas del Grupo Lufthansa comenzaron a enfrentar una nueva tarifa desde el 1° de julio de 2026. Quienes viajen en determinados pasajes de Economy y Premium Economy en vuelos de larga distancia deberán pagar si, una vez realizado el check-in, desean cambiar el asiento que el sistema les asignó automáticamente. La medida, que también alcanza a SWISS, Austrian Airlines, Brussels Airlines y Discover Airlines, generó críticas entre muchos viajeros y volvió a poner en debate el avance de los cargos adicionales en las compañías aéreas tradicionales.
El cambio representa un nuevo paso en una estrategia que, desde hace varios años, acerca el modelo comercial de las aerolíneas de red al que históricamente caracterizó a las compañías de bajo costo (las llamadas low cost). Servicios que antes estaban incluidos en el precio del pasaje, como la elección del asiento, el equipaje o determinadas modificaciones de la reserva, pasaron gradualmente a ofrecerse como prestaciones opcionales con costo adicional.
Qué cambia para los pasajeros
Hasta ahora, muchos viajeros esperaban al momento del check-in para elegir sin cargo un asiento diferente entre los disponibles. Con la nueva política, esa posibilidad desaparece para numerosos pasajeros de vuelos intercontinentales.

Lufthansa explicó que el asiento asignado automáticamente seguirá siendo gratuito. Sin embargo, quien quiera cambiarlo por otro disponible durante el check-in deberá abonar un importe adicional. El valor no es fijo: depende de factores como la ruta, el aeropuerto de salida, el momento de la reserva y la categoría del asiento elegido. El precio recién aparece durante el proceso de check-in online.
La compañía justificó la modificación como parte de una “armonización de la selección de asientos durante la reserva y el check-in”. En la práctica, el grupo busca unificar el tratamiento de este servicio, ya que en muchas tarifas la elección anticipada del asiento ya era paga desde el momento de la compra.
A quiénes afecta la nueva tarifa
La medida alcanza principalmente a pasajeros que viajan en determinadas tarifas de Economy y Premium Economy en vuelos de larga distancia operados por Lufthansa, SWISS, Austrian Airlines, Brussels Airlines y Discover Airlines.

Entre las clases tarifarias alcanzadas figuran Economy Comfort, Economy Comfort Plus, Economy Green Premium y Premium Economy Green, entre otras.
No todos los viajeros deberán pagar. Permanecen exceptuados quienes hayan adquirido tarifas Flex, los clientes con determinados niveles de fidelidad —como HON Circle Members y Senators— y los pasajeros que ya habían reservado un asiento pago antes del check-in, quienes podrán modificarlo gratuitamente dentro de la misma categoría, sujeto a disponibilidad. Además, el grupo aseguró que continuará intentando ubicar juntos a los integrantes de una misma familia o grupo de viaje.
Un modelo cada vez más parecido al de las low cost
Durante años, aerolíneas como Lufthansa se diferenciaron de compañías low cost como Ryanair o easyJet porque incluían en la tarifa servicios que hoy muchas veces se cobran por separado.
La nueva política refleja una tendencia que atraviesa buena parte de la industria aérea: mantener tarifas base competitivas mientras se incrementan los ingresos mediante servicios complementarios, conocidos en el sector como ancillary revenues. Para las compañías, estos ingresos se convirtieron en una fuente cada vez más importante de rentabilidad, especialmente después de la pandemia y del fuerte aumento de los costos operativos.

En ese contexto, la posibilidad de elegir asiento pasó a convertirse en un servicio con valor comercial propio, incluso para pasajeros que vuelan con aerolíneas tradicionales.
Malestar entre los viajeros
La ampliación de este esquema no pasó inadvertida entre los clientes. Muchos pasajeros utilizaban el check-in online como una oportunidad para mejorar su ubicación sin costo adicional, especialmente en vuelos de larga distancia. La nueva política elimina esa posibilidad en numerosas tarifas y fue recibida con descontento por parte de usuarios que consideran que Lufthansa continúa reduciendo prestaciones históricamente incluidas en el precio del pasaje.

Esa percepción también se reflejó en foros de viajeros, donde varios clientes compararon la estrategia del grupo con la de las aerolíneas low cost. Resta saber cuál será el impacto comercial de la medida.
Por el momento, Lufthansa sostiene que el asiento asignado automáticamente seguirá siendo gratuito y que las excepciones para familias, pasajeros frecuentes y determinadas tarifas permitirán mantener un nivel adecuado de flexibilidad. La reacción de los viajeros durante los próximos meses mostrará si ese equilibrio alcanza para contener las críticas.





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