La búsqueda internacional de Mali y Liel Yahalomi, terminó el viernes 14 de agosto en la Argentina, donde ambas fueron localizadas a bordo de un ómnibus de larga distancia. Las autoridades determinaron que habían viajado voluntariamente y que no existían indicios de secuestro ni de una amenaza contra sus vidas. El desenlace llevó alivio a sus familiares, pero abrió un debate en Israel sobre los límites de una investigación policial cuando dos adultos deciden desaparecer por voluntad propia.
Según medios israelíes, madre e hija, de 50 y 23 años de edad respectivamente, prepararon su partida durante varias semanas. Un día antes de abandonar Israel, Mali habría retirado unos EUR 14.000 (US$ 16.200) en efectivo. También habrían comprado nuevos teléfonos y apagado los dispositivos anteriores para dificultar el seguimiento de sus movimientos.
La desaparición generó alarma después de que la familia perdiera contacto con las mujeres durante un viaje por Europa. La investigación reconstruyó un itinerario que incluyó Viena, Praga y Alemania hasta determinar que ambas habían tomado un vuelo de Lufthansa desde Fráncfort hacia Buenos Aires.
Uno de los detalles más llamativos es que las mujeres habrían consultado a Gemini, el asistente de inteligencia artificial de Google, acerca de cómo trasladarse a otro lugar sin dejar rastros. También enviaron a sus familiares un video previamente grabado en Viena mientras continuaban su recorrido por Europa.

Cuando los investigadores identificaron el vuelo hacia la Argentina, las autoridades locales siguieron sus movimientos. Finalmente fueron ubicadas en un ómnibus y un representante de la Policía de Israel pudo hablar con ellas en hebreo. La conclusión fue que ninguna estaba retenida contra su voluntad ni se encontraba en peligro.
El caso de Mali Yahalomi y su hija: sin delito, pero con interrogantes
La investigación no encontró motivos para detenerlas y ambas pudieron continuar su viaje. Según medios israelíes, Mali y Liel contemplaban instalarse en Chile, Ecuador o Paraguay como parte de su nueva vida en América Latina.
El caso, sin embargo, provocó críticas dentro de la propia Policía israelí. Una fuente sostuvo que la búsqueda debería haberse interrumpido cuando quedó establecido que no existía un delito. “Deberíamos habernos apartado inmediatamente y detenido la búsqueda”, afirmó, antes de señalar que la Policía de Israel “no es una unidad de rescate”.
El costo del operativo también quedó bajo discusión. La búsqueda movilizó recursos policiales y de seguridad en distintos países y, según las estimaciones citadas, habría significado cientos de miles de shekels para el Estado israelí.
Rumores que golpearon a un banco
La incertidumbre tuvo además una consecuencia financiera inesperada. Mali trabajaba en el Banco de Jerusalén y en las redes sociales comenzaron a circular versiones que relacionaban su desaparición con una supuesta malversación de fondos. Los rumores llegaron a provocar una caída de hasta el 12,3% en las acciones de la entidad durante una jornada.

El banco negó cualquier relación entre la desaparición y sus operaciones. Tras revisar sus cuentas, aseguró que no había detectado irregularidades en sus fondos, activos o dinero de clientes. Esa hipótesis perdió sustento una vez que las mujeres fueron encontradas y se confirmó que no existían sospechas de actividad delictiva.
Según el diario israelí Ynet, madre e hija tendrían además una deuda bancaria, aunque no sería elevada. Por ahora, ese dato tampoco permitió explicar los motivos de una partida que, según la investigación, fue planificada con varias semanas de anticipación.
¿Hasta dónde puede llegar una búsqueda?
La aparición de las Yahalomi dejó planteada una cuestión jurídica y policial poco habitual: qué ocurre cuando personas adultas, buscadas inicialmente ante el temor de que estén en peligro, resultan haber cortado voluntariamente todo contacto.

La movilización también tuvo una dimensión privada. Una campaña de financiación colectiva organizada para colaborar con la búsqueda reunió más de 250.000 shekels (US$ 83.600). Tras conocerse el desenlace, se anunció que el dinero sería devuelto a los donantes. La investigación permitió reconstruir buena parte del recorrido y, sobre todo, descartar el escenario más grave.
Mali y Liel fueron encontradas con vida y habían viajado por decisión propia. La pregunta que permanece sin una respuesta pública concluyente es la que desencadenó toda la historia: por qué decidieron abandonar Israel, cortar el contacto con sus familiares y comenzar de cero en América Latina.




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