Hay pueblos de Alemania con nombres que parecen salidos de un chiste. Algunos suenan extraños incluso para los propios alemanes. Otros resultan mucho más graciosos cuando los lee alguien que habla inglés. Y varios, traducidos con el significado que tienen hoy sus palabras, parecen inventados. Pero los nombres son reales. En la mayoría de los casos, la explicación está varios siglos atrás. Muchas de esas denominaciones vienen de antiguas familias, palabras eslavas o términos medievales que con el tiempo cambiaron de significado.
Así, quedaron repartidos por el mapa nombres como Titting, Kotzen, Fickmühlen o Elend. Para entenderlos no alcanza con ir al diccionario. Hay que mirar qué significaban cuando esos lugares comenzaron a aparecer en documentos y mapas.
Lederhose, Haßloch y Titting: tres nombres que parecen inventados
Lederhose es un municipio del estado de Turingia y su nombre es el término utilizado para los pantalones de cuero que forman parte de la vestimenta típica de Baviera y otras zonas alpinas. La coincidencia es graciosa porque Turingia ni siquiera es la región más asociada con esa ropa. Además, su origen estaría en antiguas palabras eslavas como Ludoraz, Ledeoratz o Ledoraz. Con los siglos, la pronunciación y la escritura fueron cambiando hasta llegar a Lederhose.
Los habitantes terminaron aceptándolo y hasta el escudo municipal incluye un pantalón verde que hace referencia al significado del nombre. Lederhose también aparece en los carteles de la autopista A9, que tiene una salida identificada con el municipio.

Otro caso llamativo es Haßloch, en Renania-Palatinado. Separadas, sus dos partes suenan feo. “Hass” significa odio y “Loch”, agujero. Una traducción posible sería “agujero del odio”.
El asentamiento es muy antiguo y su nombre pasó por distintas formas antes de llegar al actual. Haßloch, además, se hizo famoso por otro tema en el siglo XX. Durante décadas fue utilizado como mercado de prueba para productos que después podían venderse en todo el país. Su población se consideraba representativa de Alemania. Algunas empresas probaban alimentos, bebidas y otros artículos para observar la respuesta de los consumidores antes de ampliar la comercialización.
En Baviera está uno de los casos más conocidos: Titting. Para alguien que habla inglés, el nombre ya resulta bastante difícil de leer sin encontrarle un doble sentido. Pero en alemán también tiene algunas asociaciones graciosas. Sin embargo, el nombre no nació de ninguna referencia sexual. La explicación histórica lo relaciona con una antigua familia noble de la zona. En un documento de 1147 aparece Hertwich de Tutin, uno de los registros que permiten reconstruir el origen del nombre.

Pero la historia tiene otro detalle gracioso. Durante mucho tiempo existieron Obertitting y Untertitting, algo así como Titting de arriba y Titting de abajo. Las dos partes estaban relacionadas con las iglesias de San Miguel y San Martín.
De Kotzen a Fickmühlen: cuando el idioma hace su trabajo
En Brandeburgo hay un pueblo llamado Kotzen. Para cualquier alemán, “kotzen” significa vomitar. El cartel con el nombre del lugar no necesita demasiada explicación para entender por qué provoca carcajadas. Por supuesto, nadie decidió bautizar un pueblo como “vomitar”. Una de las teorías la vincula con la palabra “cossa”, relacionada con la cabra. El paso de los siglos terminó transformándola en una palabra que hoy tiene un significado completamente diferente.
Busendorf, al sur de Berlín, tampoco salió bien parado con la evolución del idioma. “Dorf” significa pueblo. “Busen” puede utilizarse para referirse al pecho o al busto. Una lectura actual permite entonces entender el nombre como “pueblo del pecho”. Las explicaciones no son tan divertidas. Una relaciona el término con “Buße”, que significa penitencia. Otra apunta a un antiguo uso de “Busen” para designar una bahía.

Mucho menos discreto es Fickmühlen, en Baja Sajonia. “Mühlen” significa molinos. La primera parte del nombre coincide con una expresión relacionada con el sexo. Traducido con el alemán contemporáneo, el resultado sería algo parecido a “molinos del sexo”, aunque en un tono bastante más grosero.
En Renania del Norte-Westfalia se encuentra Geilenkirchen. Acá el doble sentido es un poco más complejo. “Kirchen” significa iglesias, y “geil” puede significar excitado sexualmente, aunque también se usa de forma coloquial para decir que algo es muy bueno. En 1170, la ciudad aparecía registrada como Gelenkirchen. Una de las explicaciones relaciona esa primera parte con Gelo, un antiguo nombre personal franco. Geilenkirchen es hoy una ciudad mediana con una importante base aérea de la OTAN.
A la lista se suma Feuchtwangen, en Baviera. “Feucht” significa húmedo y “Wangen”, mejillas. “Mejillas húmedas” sería, por lo tanto, una traducción posible desde el alemán actual. El origen está relacionado con la expresión “feuchte Auen”, utilizada para referirse a praderas húmedas.
Wankendorf y Elend: nombres que cambian según quién los lea
Algunas funcionan mejor fuera de Alemania. Wankendorf, en Schleswig-Holstein, es uno de los ejemplos más claros. Su primera parte recuerda a una expresión sexual vulgar del inglés británico. En alemán la historia es distinta. El verbo “wanken” significa tambalearse. El nombre podría entenderse como “pueblo del tambaleo”.
En cambio, el caso de Elend, en Sajonia-Anhalt, funciona dentro del alemán. “Elend” significa miseria, desdicha o sufrimiento. Realmente no parece el nombre elegido por una oficina de turismo. El pueblo se encuentra en la región montañosa del Harz, rodeado de bosques y cerca de algunas de las rutas de senderismo más conocidas de la zona. El paisaje tiene poco que ver con la palabra.

Lo cierto es que el nombre estaría relacionado con “ellende”, un término del alto alemán medio que hacía referencia a una tierra extranjera o a un lugar apartado. La palabra cambió de significado. El pueblo no cambió de nombre.
El más divertido aparece a pocos kilómetros. Cerca de Elend está Sorge, otra pequeña población cuyo nombre significa “preocupación”. De esa manera, en una misma zona del Harz quedaron dos pueblos que hoy pueden leerse como “Miseria” y “Preocupación”.



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