Un pescador encontró un Opel Manta fabricado alrededor de 1970 a cinco metros de profundidad en el río Danubio, cerca de Oberelchingen, en el sur de Alemania. El auto llevaba más de medio siglo bajo el agua y podría ser un vehículo robado en 1972 cuyo propietario nunca logró recuperar.
Todo ocurrió el 30 de mayo, cuando Bence Szabo utilizaba un sonar para localizar peces y detectó una figura rectangular en el fondo. El aparato mostró un objeto de entre cuatro metros y medio y cinco metros de largo, con la forma del capó, el techo y las ventanillas de un auto. Szabo comunicó el descubrimiento a la Policía y envió las coordenadas exactas. “Quizás fue un accidente, quizás un robo, quizás hay alguien adentro”, explicó el pescador al relatar por qué decidió dar aviso a las autoridades.
Un operativo de siete horas en el Danubio
La Policía de Neu-Ulm movilizó a los bomberos voluntarios de Oberelchingen y Thalfingen, la guardia acuática y el Servicio Federal de Ayuda Técnica de Alemania. Los buzos descendieron hasta el lugar marcado por el pescador y confirmaron que el objeto era un auto cubierto de barro. No encontraron restos humanos.

El vehículo estaba parcialmente enterrado en el fondo y tenía una gran cantidad de agua y sedimentos en su interior. Su estado impedía retirarlo mediante un remolque convencional. Por eso, los rescatistas usaron bolsas de elevación, cables y una grúa para separarlo del lecho del río. Más de 50 personas participaron del procedimiento, que se extendió por siete horas.
Cuando se produjo una pérdida de aceite, los bomberos instalaron barreras para contener los fluidos y evitar que se dispersaran por el Danubio. Una vez controlada la situación, el auto fue trasladado para su identificación. Los primeros peritajes determinaron que se trataba de un Manta A, la primera generación del cupé deportivo de Opel. El auto fue fabricado probablemente en 1970 y conservaba rastros de su pintura amarilla original debajo del barro y del óxido.
El testimonio que condujo hasta 1972
La antigüedad del auto complicó la investigación, ya que los registros de la época no estaban digitalizados y parte de la documentación ya no se encontraba disponible. La Policía comenzó a revisar archivos de matriculación, denuncias penales y casos de personas desaparecidas de la década de 1970.
Las imágenes del rescate fueron difundidas en medios alemanes y fue entonces que una mujer se comunicó con las autoridades. Declaró que su esposo, un ciudadano estadounidense, había tenido un Opel Manta que fue robado en 1972. El hombre regresó a Estados Unidos durante esa misma década y todavía no pudieron encontrarlo. Tampoco pudo determinarse quién robó el auto ni cómo terminó en el río.
El caso tampoco es el el primer hallazgo de este tipo en el Danubio. Szabo contó que años atrás detectó otro auto con su equipo. Quienes utilizan sonares, dijo el pescador, con frecuencia pueden encontrar embarcaciones abandonadas, vehículos y otros objetos hundidos.
El auto destruido que ahora atrae visitantes
El Manta permanece todavía en la Oldtimerfabrik de Neu-Ulm, un espacio dedicado a los autos históricos. La corrosión destruyó gran parte de la estructura, el techo quedó apoyado sobre los asientos y los neumáticos están inutilizados, pero no será restaurado. “El auto llegó al punto de no retorno. No volverá a circular”, aseguró Peter Wirsching, responsable de la exposición.

Pese a su estado, el Manta recibe unos 50 visitantes por día. Algunos curiosos incluso robaron el emblema y una moldura de la carrocería. Otros visitantes cortaron los neumáticos porque creyeron que podía haber oro escondido.
El Opel Manta fue fabricado entre 1970 y 1988 y tuvo una producción cercana al millón de unidades. El cupé tomó elementos de los deportivos estadounidenses, aunque con motores más pequeños, y se volvió popular entre jóvenes y fanáticos de las modificaciones. Películas, canciones y chistes terminaron por convertirlo en un símbolo de la cultura automovilística alemana. Los ejemplares bien conservados son buscados por coleccionistas, pero el recuperado en Oberelchingen solamente tiene valor histórico.




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