Un propietario de Frankfurt consiguió que la Justicia alemana prohibiera a Google publicar imágenes aéreas tridimensionales de su vivienda en Google Earth y Google Maps. En un fallo inédito, el tribunal consideró que las vistas exponían sectores privados del terreno y vulneraban los derechos del demandante, que se opuso a su difusión.
El hombre vive en la propiedad con su esposa y sus hijos,y antes del juicio ya logró que las imágenes de su casa quedaran difuminadas en Google Street View y Apple Look Around. Sin embargo, las representaciones desde el aire siguen disponibles y permite observar zonas que permanecían ocultas para quienes pasaban por la calle.
El Tribunal Regional de Frankfurt difundió la decisión este 20 de octubre. La sentencia fue dictada el 24 de septiembre y su texto quedó completado el 12 de octubre.
Las imágenes mostraban lo que no podía verse desde la calle
La demanda puso el foco en las diferencias entre una fachada visible desde la vía pública y los espacios reservados de una vivienda. Las imágenes cuestionadas incluían la parte posterior del terreno, que los peatones no podían observar.
Para los jueces, la protección de la intimidad abarca todo el terreno delimitado de la propiedad. Su tamaño, la distribución de los espacios exteriores y otros detalles permiten obtener información sobre la vida de sus habitantes. Las vistas también podían revelar accesos que resultaban relevantes para la seguridad del inmueble.

La cámara cuestionó además la forma de obtener el material y señaló que las capturas desde gran altura no se anuncian previamente, por lo que suelen pasar inadvertidas para los residentes. Eso les impide cubrir determinados sectores antes de que sean fotografiados. En su fundamentación, el tribunal utilizó el término “espionaje” para describir esa obtención encubierta de información.
La defensa de Google y los argumentos que rechazaron los jueces
Google invocó la libertad de información de los usuarios de internet ya que, según ellos, que sus servicios permiten explorar el mundo de manera digital y contribuyen a democratizar el conocimiento y a construir una sociedad con mayor acceso a la información.
El tribunal reconoció que esos objetivos son legítimos, pero consideró que no justificaban la exposición de los espacios privados del demandante. En este caso, dio prioridad a la protección de su ámbito personal frente al interés de terceros por observar la propiedad.

Los jueces, por otro lado, examinaron los usos de las imágenes para la planificación urbana, la infraestructura pública y el ambiente. Concluyeron que esas actividades no requerían las capturas privadas cuestionadas.
Street View permite pedir el desenfoque, las vistas aéreas tienen otra política
La documentación pública de Google establece procedimientos diferentes según el tipo de imagen. En Street View, la compañía admite solicitudes para difuminar una vivienda, un rostro u otros datos que permitan identificar a una persona.
Para las imágenes aéreas y satelitales, la política publicada por la empresa es distinta: Google indica que no las difumina porque ese material procede de proveedores externos y se comercializa también para otros servicios cartográficos. Ante determinados pedidos de gobiernos, remite las solicitudes a esas empresas.
El demandante ya consiguió ocultar su vivienda en los servicios de imágenes callejeras. Su nuevo reclamo buscó impedir que siguiera expuesta a través de las representaciones aéreas y tridimensionales de Maps y Earth.
La disputa tiene antecedentes en la relación entre Google y Alemania. En 2010, la llegada de Street View provocó una controversia por la privacidad. La compañía decidió entonces no publicar nuevas imágenes del país, mientras continuaba actualizando el servicio en otras partes de Europa.

En junio de 2023, Google anunció la renovación de las vistas alemanas con material de 2022 y 2023. En ese anuncio recordó que los propietarios podían solicitar el desenfoque de sus viviendas antes o después de la publicación.
En el caso de Frankfurt, la sentencia todavía no está firme. Google puede presentar una apelación ante el Tribunal Superior Regional de la ciudad.



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