Austria quedó al frente de una estadística que contradice su imagen de país ordenado y seguro: durante 2024 registró 700 robos en inmuebles por cada 100.000 habitantes, la tasa más alta de toda la Unión Europea. En el extremo opuesto apareció Lituania, con solamente 24 casos por cada 100.000 personas.
La distancia entre ambos países es enorme, pero forma parte de una tendencia más amplia. Los ingresos delictivos a viviendas, comercios, oficinas y otros edificios cayeron un 35,4% en la UE durante la última década. Pasaron de 1,86 millones en 2014 a poco menos de 1,20 millones en 2024.
Austria encabeza el ranking europeo
El ranking publicado con los datos de Eurostat ordenó a los países según la cantidad de robos en inmuebles por cada 100.000 habitantes durante 2024:
- Austria: 700 casos.
- Suecia: 601.
- Luxemburgo: 568.
- Dinamarca: 519.
- Suiza: 514.
- Francia: 444.
- Bélgica: 407.
- Alemania: 357.
- Eslovenia: 335.
- España: 293.
- República Checa: 267.
- Croacia: 187.
- Países Bajos: 184.
- Irlanda: 174.
- Polonia: 156.
La situación cambia por completo en el este del continente, donde Lituania registró 24 casos cada 100.000 habitantes y Bulgaria llegó a 46. Eslovaquia completó el grupo de países con menos de 100 hechos. La tasa austríaca resultó más de 29 veces superior a la lituana.

Eurostat utiliza la categoría “burglary” para describir el ingreso no autorizado a una vivienda, comercio, fábrica, oficina u otro inmueble con intención de sustraer bienes. Puede ser con el uso de la fuerza, una llave falsa o cualquier mecanismo para vulnerar el acceso.
Francia y Alemania concentran más casos
Sin embargo, las cosas cambian cuando se miran las cantidades absolutas. Francia superó los 300.000 robos registrados en 2024 y Alemania quedó justo detrás. España ocupó el tercer puesto con alrededor de 143.000 hechos. El tamaño de la población explica una parte importante de esa diferencia.
Una tasa elevada tampoco significa que Austria tenga más robos que Alemania o Francia. El indicador por habitante permite comparar países de distintos tamaños, pero el volumen absoluto muestra la demanda que reciben las policías y los sistemas judiciales.

Los robos en inmuebles residenciales representaron el 60,3% del total europeo. La policía contabilizó 721.876 ingresos delictivos a casas y departamentos en 2024, unos 3.700 menos que durante el año anterior. Frente a 2014, la caída llegó al 38,1%, equivalente a cerca de 444.000 episodios menos.
La cantidad de robos tocó su piso en 2021, cuando las restricciones de la pandemia mantuvieron a millones de europeos en sus hogares y redujeron la circulación. Los casos subieron durante 2022 y 2023, antes de retroceder un 2,6% en 2024.
Las diferencias también aparecen en la evolución de cada país. Lituania redujo los robos un 79% desde 2014, Bulgaria lo hizo un 78% y Grecia acumuló una baja del 71% desde su máximo de 2015. España consiguió el descenso más pequeño, con un 21%, seguida por Francia, con un 23%.
El negocio de proteger las viviendas
A la vez que los robos disminuyeron, el mercado de alarmas se benefició con una fuerte expansión: la producción europea de estos dispositivos pasó de 30,1 millones de unidades en 2015 a 68,3 millones en 2025. Cámaras, sensores de movimiento, cerraduras conectadas y videoporteros comenzaron a ocupar un lugar habitual en las viviendas.
Unos 20 millones de sistemas funcionan actualmente en propiedades particulares y pequeños comercios de la Unión Europea, el Reino Unido, Suiza y Noruega. Sin embargo, la penetración ronda el 8%, muy por debajo del 24% calculado para Estados Unidos y Canadá.

En Irlanda, la proporción de hogares equipados con cámaras, alarmas, videoporteros o accesos reforzados pasó del 17% al 30% entre 2022 y 2024. Durante la última década, el país redujo los ingresos delictivos en alrededor de dos tercios.




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