Un arqueólogo aficionado encontró 934 monedas romanas de plata enterradas en un campo de Alemania y descubrió uno de los mayores tesoros monetarios del país. Las piezas pesan en conjunto 3,1 kilos, tienen cerca de 1.900 años y podrían ser los ahorros de una persona que murió sin revelar dónde había escondido su fortuna.
El hallazgo ocurrió cerca de Wesseling, una ciudad situada al sur de Colonia, cuando Oliver Riedl recorría el terreno con un detector de metales. Primero extrajo varias monedas aisladas, pero el aparato continuó emitiendo señales desde el mismo punto.
“Me quedó claro que había algo más grande enterrado allí”, recordó Riedl. En vez de continuar excavando por su cuenta, interrumpió la búsqueda, marcó el lugar y avisó a las autoridades encargadas de proteger el patrimonio arqueológico. Debajo de la tierra aparecieron cientos de denarios romanos concentrados en un espacio reducido. La cantidad final sorprendió incluso a los investigadores: 934 monedas de plata, correspondientes al período del emperador Adriano.
Un detector que no dejaba de sonar
Riedl encontró las primeras piezas hace aproximadamente un año, pero el tesoro solamente pudo presentarse públicamente después de completar las tareas de recuperación, limpieza y clasificación. Desde este martes, las monedas forman parte de una exhibición en el LVR-LandesMuseum de Bonn.
Los especialistas consideran que el dinero fue enterrado intencionalmente durante el segundo cuarto del siglo II después de Cristo. Adriano gobernó el Imperio romano entre los años 117 y 138, una etapa marcada por la consolidación de las fronteras y una intensa circulación de soldados, comerciantes y funcionarios.

El conjunto constituye el mayor tesoro monetario encontrado en Alemania correspondiente a ese período. Si bien los descubrimientos de monedas romanas no resultan excepcionales en las antiguas provincias del imperio, pocas colecciones del siglo II alcanzan semejante volumen.
La concentración de las piezas indica que no fueron perdidas durante un viaje ni quedaron dispersas después de una batalla. Alguien las reunió, las transportó hasta el campo y eligió un punto específico para esconderlas. Los arqueólogos todavía estudian si originalmente estaban dentro de una bolsa, un recipiente de madera o algún contenedor que desapareció con el paso de los siglos.

“Podemos especular sobre los motivos, pero es muy probable que alguien quisiera mantener seguro este dinero”, explicó Erich Classen, arqueólogo estatal y director de la oficina de preservación arqueológica de Renania. El escondite habría funcionado como una caja fuerte improvisada bajo tierra.
Una fortuna que exigía seis años de ahorro
El propietario nunca regresó para buscar las monedas. Classen planteó una de las hipótesis consideradas por el equipo: “Quizás murió antes de poder hacerlo, sin haber transmitido la información sobre el tesoro”.
Calcular el poder de compra exacto de los 934 denarios resulta difícil porque los precios, los salarios y el valor de la plata cambiaron durante el Imperio romano. Sin embargo, la remuneración de los legionarios permite dimensionar la magnitud del dinero escondido.
Un soldado romano común cobraba cerca de 300 denarios por año, aunque aproximadamente la mitad quedaba retenida para cubrir alimentos, vestimenta y equipamiento. Su ingreso disponible rondaba entonces los 150 denarios anuales.
“Un legionario habría tenido que ahorrar todos sus ingresos disponibles durante unos seis años para reunir el tesoro de Wesseling”, explicó Rahel Otte, investigadora de la oficina arqueológica. El cálculo supone que el soldado no gastaba una sola moneda durante todo ese período.
La huella de Roma junto al Rin

Wesseling se encontraba dentro del área de influencia de Colonia Agrippina, la actual Colonia y una de las ciudades romanas más importantes al norte de los Alpes. La región permaneció bajo control de Roma aproximadamente desde el año 39 antes de Cristo hasta el 459 después de Cristo.
La posición sobre el río Rin convertía a Colonia en un centro militar, administrativo y comercial. Desde allí se organizaba la defensa de la frontera y circulaban soldados, mercaderes, materias primas y productos procedentes de diferentes regiones del imperio.
Wesseling también ocupaba un punto estratégico entre Colonia y Bonn. Investigaciones anteriores identificaron indicios de un campamento romano y de caminos utilizados para conectar las principales posiciones militares de la zona. El tesoro aporta ahora otra evidencia sobre la cantidad de dinero que circulaba por el corredor renano durante el siglo II.




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