La política alemana atraviesa uno de los momentos más delicados desde la reunificación. A pocos meses de las elecciones regionales de septiembre en el estado de Sajonia-Anhalt, la posibilidad de que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) forme por primera vez un gobierno regional dejó de ser una hipótesis remota.
Las encuestas más recientes ubican al partido por encima del 40% de intención de voto y, si ese escenario se confirma, el resultado podría modificar el equilibrio político del país y fortalecer a los movimientos nacionalistas en Europa.
El crecimiento de AfD se produce mientras el gobierno del canciller Friedrich Merz enfrenta dificultades para impulsar reformas y los partidos tradicionales pierden apoyo entre amplios sectores del electorado.
AfD lidera las encuestas y se acerca a gobernar un estado alemán
Los sondeos publicados durante los últimos meses muestran una ventaja sostenida de Alternativa para Alemania en Sajonia-Anhalt. El partido supera el 40% de intención de voto y mantiene ese respaldo pese a las polémicas que rodean a varios de sus dirigentes, las investigaciones sobre presuntos casos de corrupción y espionaje, y sus posiciones favorables a una relación más cercana con Rusia.
El escenario también refleja las dificultades de las fuerzas tradicionales. Si los partidos más pequeños no alcanzan el mínimo del 5% necesario para ingresar al parlamento regional, AfD podría obtener una mayoría suficiente para gobernar sin aliados. Incluso si necesitara socios, el resto de las fuerzas debería construir una coalición muy amplia para impedir su llegada al poder, una fórmula que muchos consideran difícil de sostener en el tiempo.

La importancia de esta elección trasciende a Sajonia-Anhalt, un estado de poco más de dos millones de habitantes. Un gobierno regional encabezado por AfD modificaría la composición del Bundesrat, la cámara que representa a los estados federados, y aumentaría la influencia política del partido sobre decisiones nacionales.
Además, ese resultado reforzaría la posición de AfD dentro del Bundestag y complicaría la agenda del gobierno encabezado por Friedrich Merz.
Ulrich Siegmund propone un fuerte giro político y cultural
La figura central de la campaña es Ulrich Siegmund, de 35 años, candidato a ministro presidente del estado y uno de los dirigentes jóvenes con mayor proyección dentro de AfD.
Exintegrante de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), Siegmund pasó al partido ultraderechista hace una década y construyó una importante presencia en redes sociales. Su cuenta de TikTok figura entre las más populares de la política alemana y le permitió consolidar apoyo entre los votantes más jóvenes.
Durante la campaña también buscó captar al electorado de mayor edad con un mensaje centrado en recuperar la “Alemania segura” de décadas anteriores.
El programa presentado por AfD para Sajonia-Anhalt incluye medidas que despertaron fuertes críticas. Entre ellas aparecen la deportación de refugiados o su traslado a viviendas colectivas, el retiro de financiamiento a medios públicos considerados hostiles, la prohibición de símbolos vinculados con la denominada cultura “woke” en escuelas y la promoción de una identidad cultural definida como patriótica.
El documento también incorpora propuestas para fomentar la natalidad mediante beneficios fiscales y guarderías gratuitas destinadas exclusivamente a familias integradas por un padre, una madre y varios hijos. Según el partido, esa política permitiría enfrentar el descenso demográfico que atraviesa Alemania.
En materia internacional, aunque las competencias corresponden al gobierno federal, Siegmund plantea el levantamiento de las sanciones contra Rusia, el regreso del idioma ruso a las escuelas y la recuperación de programas de intercambio con estudiantes rusos. También sostiene que los ciudadanos ucranianos deberían dejar de ser considerados refugiados de guerra.
La preocupación crece dentro y fuera de Alemania
El avance de AfD genera preocupación en buena parte del sistema político alemán. La oficina federal encargada de proteger la Constitución llegó a definir a la organización regional de Sajonia-Anhalt como extremista de derecha, aunque esa denominación quedó suspendida de manera provisoria tras una decisión judicial mientras continúa el proceso.

El gobierno de Donald Trump cuestionó públicamente esa calificación y mantiene una postura favorable hacia AfD. Al mismo tiempo, sectores del partido alemán continúan defendiendo una relación más estrecha con Moscú, incluso después del deterioro de los vínculos entre Alemania y Rusia tras la invasión de Ucrania.
La eventual llegada de AfD al poder en Sajonia-Anhalt también tendría un fuerte impacto simbólico.
Sería la primera vez que una fuerza ubicada en la extrema derecha gobierne uno de los estados federados alemanes desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Para muchos dirigentes, ese escenario modificaría la dinámica política del país y abriría una nueva etapa en el debate sobre inmigración, identidad nacional y relaciones internacionales.



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