Alemania prepara un cambio profundo en una costumbre muy extendida entre sus pasajeros. Deutsche Bahn prohibirá el consumo de alcohol en las 5.400 estaciones que administra en el país. La medida comenzará a aplicarse por etapas y deberá estar vigente en toda la red antes del 15 de octubre de 2026.
La empresa busca reducir la violencia en las estaciones, mejorar el orden y proteger a trabajadores y pasajeros. El anuncio llegó después de una grave agresión contra un empleado ferroviario. El joven sufrió heridas que pusieron en riesgo su vida durante un incidente con un pasajero que habría consumido alcohol.
La prohibición abarcará los andenes, los pasillos y los espacios comunes de las estaciones de tren en Alemania. Sin embargo, no impedirá transportar botellas cerradas. Tampoco alcanzará a los bares, restaurantes y otros locales autorizados dentro de los edificios.
El alcance de la medida presenta otra particularidad. El alcohol dentro de los trenes seguirá permitido, salvo que una empresa o un servicio específico disponga lo contrario. Los coches comedor de Deutsche Bahn también podrán continuar con la venta de cerveza, vino y otras bebidas.
Qué estará prohibido en las estaciones de Alemania

La nueva norma impedirá consumir cerveza, vino y licores en los sectores comunes de las estaciones. La restricción se aplicará tanto en los grandes edificios ferroviarios como en las paradas pequeñas administradas por Deutsche Bahn.
El cronograma se desarrollará de manera progresiva. Alrededor de 30 estaciones alemanas ya cuentan con restricciones similares. Entre ellas figuran terminales de Colonia, Hamburgo y Múnich, donde la empresa evaluó el funcionamiento de estos controles antes de extenderlos al resto del país.
El 1 de septiembre se sumarán la estación central de Berlín, Berlin-Gesundbrunnen, Kiel y Braunschweig. Después continuará la incorporación de otros puntos de la red. El proceso terminará el 15 de octubre, fecha elegida para completar la prohibición en las 5.400 estaciones.
Deutsche Bahn aplicará la norma mediante su derecho de admisión y permanencia. No se trata de una ley penal aprobada por el Parlamento alemán. La compañía puede fijar reglas dentro de los terrenos y edificios que administra, y también exigir que una persona abandone esos espacios.
Quien consuma alcohol fuera de las zonas permitidas podrá recibir una orden inmediata de retirarse. Si una persona repite la conducta, Deutsche Bahn podrá imponerle una prohibición permanente de ingreso. La empresa no anunció una multa general vinculada con la nueva regla.
El alcohol cerrado en el equipaje seguirá permitido. Un pasajero podrá llevar botellas dentro de una valija o una bolsa siempre que no las abra en el andén o en el hall. La medida apunta al consumo dentro de las instalaciones, no al transporte de bebidas.
También continuarán funcionando los bares y restaurantes de las estaciones que sirven alcohol. Los clientes podrán beber dentro de los locales autorizados, aunque el consumo deberá limitarse al espacio correspondiente. Una persona no podrá comprar una cerveza y continuar tomándola mientras recorre la estación.
La situación será distinta dentro de los trenes. La nueva disposición no establece una prohibición automática en los vagones. Deutsche Bahn incluso podrá mantener la venta de bebidas alcohólicas en sus coches comedor, una excepción que despertó críticas entre sectores policiales y autoridades regionales.
La empresa presentó la medida como parte de una estrategia de seguridad y limpieza en las estaciones. Su presidenta ejecutiva, Evelyn Palla, sostuvo que los episodios violentos son más frecuentes cuando existe un consumo excesivo de alcohol. También vinculó la decisión con la protección del personal ferroviario y de los pasajeros.
El ataque que aceleró la prohibición del alcohol
El anuncio se produjo pocos días después de un grave incidente ocurrido en un tren regional con destino a Karlsruhe. Un empleado de seguridad ferroviaria de 26 años sufrió lesiones de extrema gravedad durante una discusión con un pasajero de 36 años.
La fiscalía investiga si el trabajador ferroviario recibió golpes y patadas durante un control. En medio del forcejeo, una puerta se abrió y el empleado cayó del tren en movimiento. La formación circulaba a unos 120 kilómetros por hora.
El pasajero implicado estaría bajo los efectos del alcohol durante el episodio. Sin embargo, la mecánica completa permanece bajo investigación. Un tribunal rechazó el pedido de detención preventiva porque las imágenes de seguridad generaron dudas sobre algunos aspectos de la acusación.
Deutsche Bahn utilizó el caso como ejemplo de los riesgos que enfrenta su personal. Palla calificó el ataque como brutal e injustificado y sostuvo que la empresa debía responder con reglas más estrictas. La decisión también se relaciona con otros ataques en trenes y estaciones.
En febrero, un trabajador ferroviario murió después de una agresión durante un control de boletos en Renania-Palatinado. El caso provocó reclamos por mayor protección, cámaras corporales y más personal de seguridad. Los sindicatos exigieron respuestas que no dependieran solamente de campañas de prevención.
La violencia en el transporte ferroviario se convirtió en una preocupación para las autoridades alemanas. Las estaciones concentran grandes cantidades de personas, comercios, servicios nocturnos y conexiones urbanas. Esa combinación facilita conflictos y dificulta una vigilancia constante.
La empresa considera que limitar el alcohol puede reducir el riesgo de discusiones, agresiones y daños dentro de las instalaciones. También espera disminuir la suciedad y mejorar la percepción de seguridad, especialmente durante la noche y los fines de semana.
La política ya fue probada en algunas terminales. Colonia, Hamburgo y Múnich aplican restricciones en distintas zonas y horarios. Deutsche Bahn decidió reemplazar ese sistema fragmentado por una regla común para toda Alemania.
La compañía sostiene que una norma uniforme resulta más fácil de comunicar. Los pasajeros no necesitarán averiguar qué regulación corresponde en cada ciudad. La indicación será la misma en todas las instalaciones administradas por Deutsche Bahn.
La extensión a las 5.400 estaciones convierte la decisión en una de las medidas más amplias adoptadas por Deutsche Bahn en materia de convivencia. La compañía administra una red de más de 33.000 kilómetros y alrededor de 50.000 movimientos ferroviarios diarios.
Las dudas sobre cómo se controlará la medida

El principal interrogante no está relacionado con el contenido de la norma, sino con su aplicación. La Policía Federal alemana y los sindicatos policiales advirtieron que controlar miles de estaciones requerirá personal, cámaras y recursos adicionales.
Manuel Ostermann, presidente del sindicato de la Policía Federal DPolG, sostuvo que la fuerza no es responsable de aplicar las reglas internas de Deutsche Bahn. La empresa posee el derecho de admisión y, por lo tanto, debería encargarse de identificar a los infractores y ordenar su salida.
La Policía Federal puede intervenir cuando existe un delito, una amenaza o una situación de violencia. Sin embargo, los agentes no tendrían la obligación de recorrer las estaciones para detectar a cada persona que consume una bebida. Esa diferencia genera dudas sobre el control del alcohol en las estaciones.
El sindicato considera que el plan resulta difícil de ejecutar sin inversiones. La organización reclamó más empleados de seguridad, iluminación, cámaras de vigilancia y herramientas de inteligencia artificial. También pidió 3.500 agentes adicionales para las áreas vinculadas con el ferrocarril.
El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, respaldó el objetivo de reducir el alcohol y la agresividad en las estaciones. No obstante, reconoció que la aplicación será problemática. Deutsche Bahn deberá explicar qué cantidad de personal destinará y cómo responderá en las terminales pequeñas.
La dificultad no será igual en todos los lugares. Una estación central cuenta con cámaras, seguridad privada y presencia policial. Una estación rural puede permanecer sin empleados durante buena parte del día, lo que vuelve improbable un control permanente.
Otra discusión se concentra en los trenes. Algunos representantes policiales sostienen que prohibir el alcohol en los andenes, pero permitirlo en los vagones, limita la eficacia de la medida. Un pasajero podría esperar para abrir la bebida después de subir.
El ministro de Transporte de Brandeburgo, Robert Crumbach, reclamó una restricción más amplia. Su propuesta incluye trenes regionales, servicios suburbanos y colectivos. También pidió combinar cualquier prohibición con más controles y protección para los empleados.
Deutsche Bahn, por el momento, mantiene una postura más limitada. La empresa concentra la regulación en sus estaciones y conserva las excepciones para la gastronomía y los trenes. El objetivo inmediato consiste en ordenar los espacios donde los pasajeros esperan, circulan y realizan conexiones.



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