Un automóvil austríaco de cien años volvió a la ruta este martes 25 de agosto frente al Museum Niederösterreich, en St. Pölten, para intentar terminar un viaje que quedó inconcluso un siglo atrás. Es un Avis Type 3 fabricado en Brunn am Gebirge, cerca de Viena, y el único ejemplar conocido de su tipo. Su destino es Montecarlo, a unos 1.200 kilómetros.
Detrás del volante están el investigador Robert Krickl, científico de materiales de profesión, y su padre, el ingeniero Robert Krickl. Durante las próximas dos semanas proyectan atravesar Austria, Italia y Francia a una velocidad cercana a los 50 km/h. El automóvil no tiene cinturones de seguridad ni indicador de combustible y conseguir un repuesto en caso de una avería no es una opción realista.
“Es un vehículo de 100 años, siempre existe un riesgo, pero intentamos prepararnos de la mejor manera posible”, explicó Krickl a ORF Niederösterreich.
Una carrera que terminó antes de Montecarlo
La historia comenzó el 19 de enero de 1926. Ese día partió de Viena el primer equipo oficial de fábrica de la República de Austria que intentó participar en el Rally de Montecarlo. Los pequeños Avis debían enfrentarse a una ruta particularmente exigente a través de los Alpes. Nunca llegaron.

Una intensa nevada acumuló grandes cantidades de nieve en los pasos alpinos y, sin equipos capaces de despejar el camino, el equipo quedó detenido en la frontera italiana. La llegada a Montecarlo prevista para el 21 de enero se volvió imposible.
Cien años después, Krickl define aquella cuenta pendiente como una “deuda deportiva”. No se trata de una obligación formal, sino del concepto simbólico alrededor del cual construyó la Mission Monte-Carlo 26. “Vamos a hacer todo para llegar a Montecarlo y saldar esa deuda”, afirmó.
El sobreviviente de una industria desaparecida
El Avis permite recuperar también un capítulo poco conocido de la industria austríaca. Los vehículos fueron producidos durante la década de 1920 por Avis Flugzeug- und Autowerke en Brunn am Gebirge, al sur de Viena. El nombre provenía del latín avis, pájaro.
Según Krickl, aquellos automóviles buscaron soluciones propias, particularmente en eficiencia: fabricar un vehículo sencillo, económico de producir y mantener, pero con prestaciones suficientes para el uso cotidiano. Los Avis llegaron a formar parte del paisaje automotor austríaco del período de entreguerras. La crisis económica mundial terminó por arrastrar a la marca.

Durante décadas, el Type 3 fue considerado perdido. Hasta que hace siete años Krickl encontró en un granero de Tirol el único ejemplar conocido. Comenzó entonces una restauración prolongada con acompañamiento científico. En 2025, el automóvil recuperado llegó incluso a una estampilla especial de Österreichische Post.
Para el investigador, el trabajo excedió la restauración de un vehículo. Su objetivo es recuperar la historia de quienes desarrollaron aquella tecnología y mostrar a las nuevas generaciones que también existieron innovaciones importantes cerca de casa.

1.200 kilómetros sin red de seguridad
La nueva expedición tiene escalas públicas a lo largo del recorrido. Tras salir de St. Pölten, el Avis pasó por Viena y continuó por localidades austríacas antes de dirigirse hacia Italia, Francia y finalmente Mónaco. El programa contempla además su participación este fin de semana en el Red Bull Ring Classics.
El 9 de septiembre está prevista una recepción en el Automobile Club de Monaco. La llegada, sin embargo, todavía no está asegurada: el vehículo recién inició una travesía de aproximadamente 1.200 kilómetros y cualquier problema mecánico podría modificar el itinerario.

La misión tiene además una dimensión científica. El proyecto prevé realizar mediciones e investigaciones técnicas durante el recorrido para documentar el comportamiento de un automóvil centenario en funcionamiento. La preservación, en este caso, no consiste solamente en conservar una máquina inmóvil detrás de una vitrina, sino también en estudiar qué ocurre cuando vuelve a hacer aquello para lo que fue construida.
Un automóvil que vuelve al museo
Si completa el recorrido, el Avis llegará a Montecarlo cien años después que aquel equipo austríaco frustrado por la nieve. Pero su historia no terminará allí.
En 2027 regresará a St. Pölten para integrar la exposición “1927. Ein Jahr am Abgrund”, prevista en el Haus der Geschichte entre el 5 de marzo de 2027 y el 30 de enero de 2028. La muestra estará dedicada a uno de los años decisivos de la Primera República austríaca.
La travesía recupera así algo más que un automóvil. Detrás del Avis aparecen una fábrica desaparecida, sus constructores, una etapa de la ingeniería austríaca y una forma de movilidad que sobrevivió en una sola máquina conocida. Esta vez la nieve difícilmente sea el principal adversario. El desafío será comprobar si cien años de historia todavía pueden recorrer los kilómetros que quedaron pendientes.







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