Por casi cuatro décadas, comprar un microscopio o unos binoculares con el nombre Carl Zeiss no garantizaba que proviniera de la misma empresa. En Alemania existían dos fabricantes que reclamaban el apellido, la historia y el derecho a usar uno de los emblemas industriales más prestigiosos del país.

Uno funcionaba en Jena, dentro de la República Democrática Alemana. El otro estaba radicado en Oberkochen, en Alemania Occidental. Ambos aseguraban ser los verdaderos continuadores del taller fundado por Carl Zeiss en 1846.

Jena conservaba la ciudad de origen, parte de los trabajadores y la tradición productiva. Oberkochen tenía a numerosos directivos, científicos y técnicos trasladados hacia el oeste después de la Segunda Guerra Mundial.

El día en que una fábrica se convirtió en dos

La historia comenzó el 17 de noviembre de 1846, cuando Carl Zeiss abrió un pequeño taller de mecánica de precisión y óptica en Jena. Su principal especialidad eran los microscopios. En dichos años, la fabricación dependía en buena medida de la experiencia y la intuición de cada artesano.

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Trabajadores de Carl Zeiss Jena protestan contra la pérdida de empleos, febrero de 1990.

La incorporación del físico Ernst Abbe en 1866 cambió esa forma de trabajar. Abbe desarrolló métodos científicos para calcular las propiedades de las lentes. Más tarde se sumó el químico Otto Schott, cuyos nuevos tipos de vidrio permitieron producir instrumentos con una precisión superior. La combinación de Zeiss, Abbe y Schott convirtió a Jena en uno de los principales centros ópticos del mundo.

Después de la muerte de Carl Zeiss, Ernst Abbe creó en 1889 la Fundación Carl Zeiss. La institución pasó a controlar la compañía e impulsó un modelo poco habitual para su época. Parte de los beneficios debía destinarse a la investigación científica, la Universidad de Jena y la protección de los trabajadores.

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Trabajadores en Oberkochen reciben en 1954 la noticia de una victoria judicial contra Carl Zeiss Jena.

La Segunda Guerra Mundial destruyó ese equilibrio. Los bombardeos de 1945 dañaron grandes sectores de Jena y alcanzaron la fábrica. Durante los últimos meses del conflicto, las tropas estadounidenses ocuparon la ciudad. Antes de retirarse, Estados Unidos trasladó hacia su zona de ocupación a 77 directivos y especialistas de Zeiss.

Jena quedó después bajo control soviético. Las autoridades de ocupación desmantelaron buena parte de la fábrica y enviaron maquinaria, materiales y personal hacia la Unión Soviética. En 1948, las instalaciones fueron expropiadas y convertidas en una empresa estatal.

Mientras tanto, los empleados trasladados al oeste comenzaron a reconstruir la compañía. En 1946 fundaron Opton Optische Werke dentro de unas instalaciones vacías de Oberkochen, una pequeña población de Baden-Württemberg. En 1947 adoptaron el nombre Zeiss-Opton y desde 1951 volvieron a presentarse como Carl Zeiss.

El vínculo se rompió en 1953. El gobierno de la RDA prohibió que Carl Zeiss Jena manejara directamente sus operaciones comerciales con el exterior y cortó el contacto con Oberkochen. Poco después, 15 empleados de la fábrica oriental fueron arrestados bajo acusaciones de sabotaje y espionaje.

Desde ese momento, cada empresa siguió su propio camino. La VEB Carl Zeiss Jena quedó integrada en la economía planificada de Alemania Oriental. Carl Zeiss Oberkochen se desarrolló dentro del modelo capitalista occidental.

Dos empresas y una guerra mundial por el apellido Zeiss

La ruptura abrió una pregunta difícil de responder: ¿quién podía utilizar el nombre Carl Zeiss?

La compañía de Jena estaba instalada en el lugar donde había nacido la empresa. Sus trabajadores producían instrumentos dentro de los edificios históricos y se consideraban continuadores naturales del proyecto. La firma de Oberkochen, por su parte, reunía a integrantes de la antigua dirección y se encontraba vinculada con la Fundación Carl Zeiss trasladada a Heidenheim.

En febrero de 1954, la empresa occidental inició una demanda para impedir que la compañía de Jena utilizara el nombre Carl Zeiss y sus marcas en Alemania Federal. El enfrentamiento dio origen al proceso judicial más extenso de la historia de la RDA.

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Fábrica principal de Carl Zeiss en Jena en 1958.

La batalla terminó en abril de 1971 con el denominado Acuerdo de Londres. El compromiso dividió comercialmente el mundo entre las dos empresas. Cada una podría utilizar el nombre Carl Zeiss dentro de su respectiva esfera política.

En los países del bloque oriental, la compañía de Oberkochen debía presentarse con la marca Opton. En los mercados occidentales, los productos de Jena utilizarían denominaciones como Jenoptik o la expresión “aus Jena”, que significaba “de Jena”.

Hasta los logotipos tomaron caminos distintos. Oberkochen adoptó letras angulares y agregó durante un período la identificación “West Germany”. Jena mantuvo el antiguo emblema con forma de lente.

La reunificación salvó el nombre, pero no todos los empleos

La caída del Muro de Berlín en noviembre de 1989 volvió insostenible aquella división. En mayo de 1990, representantes de las fundaciones y empresas orientales y occidentales firmaron la Declaración de Biebelried. El documento expresó la voluntad de reunir las organizaciones vinculadas con Zeiss y Schott bajo una misma estructura.

El proceso tomó forma después del 3 de octubre. En junio de 1991, la agencia Treuhand, los gobiernos de Turingia y Baden-Württemberg y las compañías involucradas alcanzaron un acuerdo general.

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Primera reunión de empleados de Carl Zeiss Jena GmbH, diciembre de 1991.

Carl Zeiss Oberkochen tomó el control de parte del negocio óptico de la antigua empresa estatal. Las áreas relacionadas con microscopía e instrumentos médicos fueron incorporadas a una nueva Carl Zeiss Jena GmbH. En un comienzo, la firma occidental controló el 51% y el estado de Turingia conservó el 49% restante.

Otros sectores del enorme conglomerado oriental quedaron bajo la nueva Jenoptik. La compañía recibió áreas de optoelectrónica, tecnología de sistemas y producción de precisión. De ese modo, la reunificación no reconstruyó exactamente la empresa que existía antes de 1945. Dividió sus actividades y dio origen a una nueva organización industrial.

El costo social fue enorme. Cuando la Treuhand tomó el control del conglomerado VEB Carl Zeiss Jena en 1990, encontró 13 empresas y cerca de 30.000 trabajadores. La nueva Carl Zeiss Jena comenzó su actividad con alrededor de 2.800 empleados. Una parte del personal pasó a Jenoptik y a otras firmas, pero miles de personas perdieron su trabajo.

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