En un Mundial donde abundan los vuelos, los trenes y las caravanas de hinchas, dos fanáticos alemanes eligieron una forma muy distinta de seguir a su selección. Fabian Bergmann y Steffen Kurz recorren Estados Unidos a bordo de un Volkswagen Golf de 1991, un auto que cruzó el océano especialmente para acompañarlos durante la Copa del Mundo y que, por su aspecto, se convirtió en una de las atracciones del torneo.
El pequeño hatchback, decorado con los colores negro, rojo y amarillo de Alemania, despierta la curiosidad en cada ciudad donde aparece. Decenas de personas se acercan para fotografiarlo, conversar con sus dueños y conocer la historia detrás del proyecto. La aventura tomó todavía más notoriedad después de una nota de Reuters que mostró a ambos fans durante una escala en Winston-Salem, en Carolina del Norte, una de las sedes elegidas por la selección alemana para instalar su campamento base.
La historia de Bergmann y Kurz refleja una tradición muy particular entre los simpatizantes alemanes. Para ellos, seguir a la selección no consiste únicamente en asistir a los partidos. También implica convertir el viaje en una experiencia que recuerden durante toda la vida.

Un Golf de 1991 convertido en embajador de Alemania
El Volkswagen Golf que utilizan no llegó por casualidad. Bergmann lo conserva desde hace años y lo transformó en un verdadero homenaje a la selección alemana. Antes del Mundial, el auto fue enviado por barco desde Alemania hasta Estados Unidos para comenzar una travesía que incluye miles de kilómetros por rutas norteamericanas.
El modelo luce una pintura especial inspirada en los colores nacionales y está cubierto por banderas, escudos y recuerdos acumulados durante distintos torneos internacionales, además de las firmas de 39 campeones del mundo y 15 campeones europeos de Alemania. Para sus propietarios, cada inscripción representa un viaje y un momento compartido con otros hinchas.
No se trata de una iniciativa improvisada. Bergmann utiliza este mismo Golf para seguir a Alemania desde la Copa del Mundo de 2006. Con el paso de los años, el auto estuvo presente en Eurocopas y Mundiales disputados en distintos países. En 2024 incluso visitó a la selección durante la concentración previa a la Eurocopa organizada en territorio alemán. Para la edición 2026 decidió dar un paso más y enviar el auto al otro lado del Atlántico.

El recorrido por Estados Unidos incluye ciudades sede del Mundial y distintos puntos donde juega el seleccionado alemán. En cada parada aparecen curiosos, coleccionistas y aficionados que piden fotografiarse junto al histórico Golf.
Las imágenes también se multiplicaron en redes sociales y ayudaron a convertir el viaje en una de las historias más llamativas alrededor del campeonato.
La historia detrás del Volkswagen Golf que todavía sigue en las rutas
El auto elegido para esta aventura pertenece a la segunda generación del Volkswagen Golf, conocida entre los aficionados como Golf Mk2. El modelo comenzó a producirse en 1983 y permaneció en fabricación hasta 1992, con más de 6,3 millones de unidades construidas en distintas plantas del mundo.
El Golf Mk2 nació como evolución del exitoso Golf original lanzado en 1974. Volkswagen aumentó sus dimensiones, incorporó mejoras en seguridad, confort y mecánica, y ofreció una amplia variedad de motores nafteros y diésel. También aparecieron versiones deportivas GTI que terminaron convirtiéndose en referentes entre los hatchbacks europeos.
El ejemplar que utilizan Bergmann y Kurz corresponde al año 1991. Cuenta con un motor de 75 caballos de fuerza, una potencia modesta para los estándares actuales, aunque suficiente para afrontar largas distancias con un mantenimiento adecuado.

Con el paso del tiempo, el Golf Mk2 ganó prestigio entre coleccionistas. Muchos consideran que representa uno de los modelos más equilibrados fabricados por Volkswagen durante las décadas de 1980 y 1990. Su diseño sencillo, la confiabilidad mecánica y la facilidad para conseguir repuestos ayudaron a mantenerlo vigente durante muchos años.
En varios países europeos todavía circulan miles de unidades, mientras que otras fueron restauradas como autos clásicos. La presencia de un Golf de 35 años atravesando Estados Unidos durante un Mundial resulta todavía más llamativa por ese motivo.



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