La policía de Coblenza detuvo esta semana a un hombre de 81 años acusado de ser el autor del asesinato de Amy Lopez, una turista estadounidense de 24 años originaria de Texas, cuyo cuerpo fue hallado el 26 de septiembre de 1994 en las inmediaciones de la histórica Fortaleza Ehrenbreitstein, sobre el río Rin, en el oeste de Alemania. El caso, que durante décadas figuró entre los crímenes sin resolver más resonantes de la región, se destrabó gracias a los avances en tecnología de análisis de ADN.
El hallazgo que conmocionó a una ciudad
Fueron niños jugando en la zona quienes encontraron el cuerpo de Lopez en una sala apartada del complejo fortificado conocida como el Cuarto General Aster. La joven estaba semidesnuda y presentaba graves heridas en la cabeza, múltiples heridas de arma blanca en el torso y signos de estrangulamiento.
El asesino se llevó varios objetos personales de la víctima: sus anteojos, un reloj Timex, una pulsera de plata, zapatillas Nike blancas y una riñonera con dinero en efectivo y cheques de viajero. Los investigadores estiman que el sospechoso podría haber conservado esos objetos hasta hoy.

Lopez realizaba un viaje por Europa cuando llegó a Coblenza. Esa mañana fue vista por última vez alrededor de las nueve horas en el Felsenweg, un sendero peatonal de acceso a la fortaleza. Aproximadamente una hora y media después, los niños encontraron su cuerpo.
Tres décadas de investigación y un caso que no se cerró
A pesar de las pesquisas sostenidas durante años, el caso quedó archivado como “cold case”. La policía apeló en reiteradas ocasiones a la colaboración ciudadana a través del programa televisivo alemán Aktenzeichen XY… ungelöst, una suerte de equivalente germano del ¿Tiene usted la clave? dedicado a casos sin resolver.
La última aparición del caso en el programa fue en septiembre de 2025 y generó una catarata de nuevas pistas. Entre ellas, una especialmente concreta: una persona relató haber escuchado décadas atrás a un hombre que se jactaba de haber abordado a una “chica que hablaba español” cerca de la fortaleza.

En agosto de 2025, la policía de Coblenza conformó una unidad específica para revisar casos fríos. Fue ese equipo el que retomó el expediente Lopez con nuevas herramientas. Se reexaminó la ropa de la víctima y se analizaron alrededor de 1.600 muestras. En 2024, las autoridades habían ofrecido una recompensa de EUR 2.500 (US$ 2.953) por información que condujera a una detención, tras encontrar una traza de ADN masculino en los jeans de Lopez.
El ADN que guardaba la respuesta
El fiscal jefe de Coblenza, Manfred Mannweiler, explicó en conferencia de prensa que el ADN del sospechoso figuraba en los registros desde 1999, año en que fue condenado a siete años de prisión por tentativa de violación contra una adolescente de 16 años en la misma ciudad. Ese dato genético fue eliminado posteriormente de la base de datos, pero los investigadores obtuvieron una nueva muestra de saliva del sospechoso que coincidió con la traza hallada en los jeans de Lopez.
El detenido fue arrestado en un hogar de ancianos en las cercanías de Coblenza y quedó en prisión preventiva en un establecimiento carcelario de Renania-Palatinado, acusado de asesinato premeditado. Según Mannweiler, el hombre no realizó declaraciones sobre los hechos, pero se encuentra en condiciones físicas y mentales aptas para ser juzgado.
“Este caso debería dejarle en claro a todo el mundo que las autoridades no descansan mientras un crimen grave permanezca sin resolver”, afirmó el fiscal. “Estos casos no se olvidan. Ni siquiera después de 32 años.”

La detective Friederike Manheller-Sander, de la policía de Coblenza, sumó su propia perspectiva: “Detrás de cada caso hay una persona cuya vida fue arrebatada demasiado pronto. Nuestro compromiso es hacer todo lo posible para encontrar respuestas”.
El padre de Amy Lopez fue notificado de la detención el lunes. Según el periodista Andreas Krisam, del canal SWR, quien cubrió el caso durante décadas y contactó a la familia tras el anuncio, el padre elogió la colaboración sostenida de la policía a lo largo de los años. Para él, la detención ayuda a “poner punto final”, aunque muchos detalles aún permanezcan abiertos.




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