Estuvo ocho décadas desaparecida, y ahora por fin volverá a la familia de su propietario. Hablamos de “Retrato de una dama”, el cuadro robado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial que reapareció de manera insólita en una vivienda de Mar del Plata.
En concreto, la Justicia Federal de Mar del Plata dispuso este viernes la restitución de la pintura a Marei von Saher, única heredera de Jacques Goudstikker, el reconocido galerista judío neerlandés al que el régimen nazi le saqueó más de mil obras de arte durante la ocupación de Países Bajos.
La decisión se tomó en una audiencia encabezada por el juez federal Santiago Inchausti. Patricia Kadgien y su esposo, Juan Carlos Cortegoso, quienes tenían la pintura en su poder, aceptaron una suspensión del juicio a prueba y renunciaron de manera irrevocable a cualquier derecho sobre el cuadro. Kadgien es hija de Friedrich Kadgien, un funcionario del régimen nazi que logró escapar de Europa después de la Segunda Guerra Mundial y terminó radicado en Sudamérica.
El cuadro robado apareció en una foto de una casa en venta
La historia que permitió recuperar la pintura parece salida de una película. Por décadas no hubo certezas sobre su paradero, hasta que en agosto de 2025 unos periodistas neerlandeses encontraron una pista. Estaban investigando qué había ocurrido con distintas piezas pertenecientes a la colección de Goudstikker y llegaron hasta la familia Kadgien en Mar del Plata. Al intentar localizarla descubrieron que una vivienda del barrio Parque Luro estaba publicada para la venta.

Las fotos del aviso inmobiliario mostraban el interior del chalet, y en una de ellas, colgado sobre una pared del living, aparecía un cuadro que llamó la atención de los investigadores. Las características y dimensiones coincidían con las de “Retrato de una dama”, una obra del siglo XVIII que figuraba entre las piezas desaparecidas después del saqueo nazi.
Cuando la Policía Federal allanó la vivienda, sin embargo, la pintura ya no estaba en la pared y había sido reemplazada por otro objeto decorativo. Finalmente, Kadgien y Cortegoso entregaron el cuadro y quedaron acusados por encubrimiento agravado.
Una colección saqueada por el nazismo
Jacques Goudstikker fue uno de los coleccionistas más importantes de Ámsterdam durante la primera mitad del siglo XX y reunió una extraordinaria colección de pinturas de antiguos maestros europeos. Su vida cambió en mayo de 1940, cuando las tropas alemanas invadieron Países Bajos. Goudstikker huyó junto con su esposa y su hijo con la intención de llegar a Estados Unidos, pero murió durante la travesía. Detrás quedaron su galería y más de 1.100 obras de arte.
Hermann Göring, uno de los hombres más poderosos del Tercer Reich, adquirió cientos de esas piezas, pero otras fueron repartidas, revendidas o quedaron en poder de funcionarios vinculados al gobierno de Adolf Hitler.
Después de la guerra, la familia batalló para recuperar las obras, y algunas fueron restituidas con el paso de los años, mientras que otras continúan desaparecidas.
Qué pasará ahora con la pintura
Para evitar un juicio oral, Patricia Kadgien y Juan Carlos Cortegoso aceptaron una probation y desistieron de cualquier reclamo futuro sobre la obra. Como parte del acuerdo deberán realizar además una donación total de $4,8 millones, que será abonada en 24 cuotas a la Cooperadora del Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil de Mar del Plata.
Con la renuncia del matrimonio, la Justicia quedó en condiciones de entregar formalmente la pintura a la heredera de Goudstikker. Mientras se completa el procedimiento, continúa bajo custodia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Existe además la posibilidad de que el cuadro permanezca un tiempo más en Argentina antes de viajar al exterior.

La intención de Marei von Saher es que pueda ser exhibido temporalmente en el Museo del Holocausto de Buenos Aires, como testimonio del gigantesco saqueo de bienes culturales realizado por el nazismo.




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