Ulrich Siegmund ganó este domingo las elecciones de Sachsen-Anhalt con una ventaja extraordinaria, pero no consiguió todavía lo que realmente buscaba: el gobierno. Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo el 43,8% de los votos y 39 de las 83 bancas del nuevo Landtag. Necesita 42 para controlar por sí sola la mayoría absoluta y elegir sin ayuda a su candidato como ministro-presidente.
El resultado fue, de todos modos, histórico para la AfD: más que duplicó su porcentaje de 2021. La CDU del actual jefe de gobierno regional, Sven Schulze, quedó segunda con apenas 17,2%, mientras SPD obtuvo 9,3%, Verdes 8,9%, Die Linke 8,6% y la Bündnis Sahra Wagenknecht (BSW) entró con 5,3%. La participación alcanzó un récord de 77,8%, frente al 60,3% de 2021.
Alice Weidel, copresidenta federal de la AfD, interpretó el resultado como un “claro mandato para gobernar”. Pero la aritmética parlamentaria es bastante menos contundente que el resultado electoral: CDU, SPD, Verdes y Die Linke rechazaron cooperar con la AfD. El único actor que dejó una puerta abierta fue el BSW.
¿Quién es Ulrich Siegmund?
Nacido en Havelberg en 1990, Siegmund tiene 35 años y llegó al Landtag de Sachsen-Anhalt en 2016. Se formó como comerciante mayorista y de comercio exterior, estudió Psicología Económica y Administración de Empresas y desde 2014 desarrolla actividad empresarial vinculada al marketing. Antes de incorporarse a la AfD había militado en la CDU entre 2008 y 2014.

Su ascenso combinó posiciones políticas radicales con una comunicación cuidadosamente diseñada. Durante la campaña buscó proyectar una imagen cercana mediante actos informales, fotografías con simpatizantes y una fuerte presencia en TikTok, donde alcanza a cientos de miles de usuarios. Al mismo tiempo, sus posiciones sobre inmigración y cultura de la memoria generaron fuertes controversias.
Siegmund había descartado antes de la elección presentarse como candidato a ministro-presidente si no obtenía mayoría absoluta. Después de conocer el resultado, sin embargo, ofreció “una mano extendida” a quienes quisieran impulsar junto con la AfD un cambio político profundo.
Ganó, pero ¿puede gobernar?
La respuesta corta es sí, pero necesita que otros diputados lo permitan. Con 39 bancas, la AfD quedó a tres de las 42 necesarias. El BSW tendrá cinco escaños y sus dirigentes enviaron señales contradictorias: Thomas Schulze aceptó conversar con la AfD, mientras Claudia Wittig afirmó que no votaría a Siegmund, aunque planteó que su fuerza podría abstenerse.
Esa abstención puede volverse decisiva. La Constitución de Sachsen-Anhalt establece que en una primera votación el ministro-presidente necesita la mayoría de todos los miembros del Parlamento. Si nadie la consigue, debe realizarse otra elección dentro de siete días.

Si vuelve a fracasar, el Landtag dispone de otros 14 días para decidir si pone fin anticipadamente a la legislatura. Si no lo hace, se realiza una nueva votación en la que alcanza con obtener la mayoría de los votos emitidos. Esa instancia podría abrirle a Siegmund una vía hacia el gobierno sin disponer de 42 votos propios.
El nuevo Parlamento deberá constituirse a más tardar el 6 de octubre. No existe, sin embargo, un plazo general que obligue a elegir antes de determinada fecha al nuevo jefe de gobierno. Hasta que haya sucesor, el Ejecutivo saliente continúa administrando el Land.
La clasificación como extremista no funciona como una prohibición
Otro elemento central es la situación jurídica de la AfD regional. El Landesamt für Verfassungsschutz, la oficina de protección de la Constitución de Sachsen-Anhalt, clasifica desde 2023 al partido regional como una organización de extrema derecha confirmada. La AfD impugnó esa clasificación y el litigio permanece pendiente.

Pero esa calificación no equivale a la prohibición de un partido. Por lo tanto, no invalida sus votos, sus bancas ni impide jurídicamente que Siegmund sea elegido ministro-presidente si reúne los apoyos necesarios. Si ocurriera, sería la primera vez en la historia de la República Federal que un Land queda gobernado por una organización partidaria regional clasificada de esa manera por el organismo de protección constitucional.
Una elección regional que repercute mucho más allá de Magdeburgo
Para Alemania, el resultado plantea una cuestión que trasciende Sachsen-Anhalt: hasta dónde puede sostenerse la estrategia de aislamiento político de la AfD cuando el partido obtiene más de cuatro de cada diez votos. También coloca bajo presión a la CDU del canciller Friedrich Merz, que perdió casi 20 puntos porcentuales respecto de 2021 en el estado.

Desde la Argentina, el resultado también merece atención por otra razón. Alemania es un socio político, económico y cultural relevante y cualquier modificación profunda de su equilibrio partidario puede terminar proyectándose sobre debates nacionales y europeos que sí tienen consecuencias para la relación bilateral, desde el comercio y el acuerdo UE-Mercosur hasta las posiciones de Berlín dentro de la Unión Europea.
Por ahora, sin embargo, Sachsen-Anhalt produjo una señal política, no un cambio de gobierno: Siegmund ganó con amplitud, pero todavía deberá demostrar que 43,8% de los votos alcanza para convertir una victoria electoral en poder efectivo.





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