El Ministerio de Defensa de Alemania eligió cinco antiguas instalaciones militares para volver a formar soldados. Son predios que están en Friedberg, Speyer, Kusel, Sigmaringen y Soest. Algunos estaban cerrados desde hacía más de una década, y otros tenían proyectos de viviendas, comercios o centros para refugiados.
Pero lo que mandó fue una necesidad concreta de la Bundeswehr: el nuevo sistema de servicio militar, vigente desde enero, que aumentará la cantidad de jóvenes evaluados y entrenados. El Ejército entonces necesita dormitorios, aulas, comedores, depósitos y campos de práctica.
Por ahora, el Gobierno habla de trabajos previos, porque la reapertura necesita acuerdos con las ciudades, evaluaciones técnicas y la recuperación de terrenos que ya no están bajo control directo del Ministerio de Defensa.
Las instalaciones en la mirada de la Bundeswehr
Una de las instalaciones seleccionadas está en Friedberg, en el estado de Hesse. Es una de las antiguas Ray Barracks, que fueron usadas por el Ejército de Estados Unidos hasta 2007. Son unas 74 hectáreas con una infraestructura poco común para un predio militar abandonado. Además de los edificios destinados a los soldados, el lugar tiene un cine, un teatro, un supermercado y gimnasios.

En Speyer, la Bundeswehr mira a la antigua Kurpfalz-Kaserne, una base que cerró y quedó destinada a programas de reconversión civil. En el caso de Kusel, se trata de Unteroffizier-Krüger-Kaserne y su campo de entrenamiento. El predio tiene una ventaja evidente: no solamente edificios, sino también tiene terrenos aptos para prácticas militares.
La cuarta instalación es la Graf-Stauffenberg-Kaserne, en Sigmaringen, Baden-Württemberg. Cerró en 2014 y ahora parte del complejo funciona como centro de primera recepción para refugiados. El quinto predio es la antigua Kanaal-van-Wessem-Kaserne, ubicada en Soest, Renania del Norte-Westfalia.
El nuevo servicio militar necesita más espacio
El nuevo reclutamiento comenzó el 1° de enero de 2026, aunque Alemania no restableció por completo el servicio obligatorio suspendido en 2011. El modelo actual mantiene la incorporación voluntaria, pero recupera mecanismos de registro y evaluación que el país dejó de utilizar durante años. Ahora todos los jóvenes reciben un cuestionario al cumplir 18 años. Los varones deben responderlo, pero para las mujeres la participación es voluntaria.

Desde julio de 2027, los varones nacidos a partir de 2008 también deberán pasar una evaluación obligatoria. El examen medirá su estado físico, psicológico e intelectual.
Si la cantidad de postulantes resulta insuficiente o cambia la situación de seguridad, el Gobierno podrá pedirle al Bundestag que apruebe una incorporación obligatoria limitada por las necesidades de la Bundeswehr.
Durante los primeros meses de 2026 se enviaron cerca de 300.000 cuestionarios. La mayoría de los varones respondió y más de uno de cada cinco manifestó interés por prestar servicio. Las postulaciones también subieron. Hasta junio, la Bundeswehr registró alrededor de 38.500 solicitudes para sus distintas carreras, un 24% más que durante el mismo período del año anterior.

El problema aparece después de captar jóvenes: la Bundeswehr necesita lugares donde examinarlos, alojarlos y enseñarles las tareas básicas. Por eso, además de recuperar cuarteles, creó una red de centros de evaluación en 24 ciudades. Alemania pretende llegar a 260.000 soldados activos y 200.000 reservistas para 2035. La fuerza profesional supera actualmente los 180.000 miembros, por lo que el salto exige sumar decenas de miles de personas, instructores y empleados civiles.
El Gobierno vincula ese objetivo con la amenaza de Rusia, la guerra en Ucrania y los compromisos asumidos con la OTAN. La Bundeswehr necesita personal para proteger el territorio alemán, participar en misiones de la alianza y sostener la brigada desplegada en Lituania.



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